Jacopo Sannazaro

(Iacopo, Jacobo o Jacopo Sannazaro o Sannazzaro; Nápoles, c. 1455 - id., 1530) Poeta y humanista italiano. Pontano le introdujo en su academia, en la que tomó el nombre de Azio Sincero. Acompañó al rey Federico en su exilio a Francia y no regresó a Italia hasta 1504. Vivió entonces en su mansión de Mergellina, dedicado a escribir versos en honor de Casandra Marchese. Sus Sonetos y canciones, en lengua vulgar, inspirados en Petrarca, anuncian la poesía del siglo XVI. Su obra principal es la Arcadia, escrita en prosa y en verso (1504), que ejerció una considerable influencia en la formación de la novela pastoril europea. Jacopo Sannazaro es también autor de poemas en latín (Églogas piscatorias, 1486; Los tres libros de elegías, c. 1500; Del parto de la Virgen, 1526; Tres libros de epigramas, 1535).


Jacopo Sannazaro

Perteneciente a la nobleza urbana, Jacopo Sannazaro no tuvo una vida afortunada: la mujer a la que amaba, Carmosina Bonifacio, murió muy joven, y su vida estuvo dividida por el exilio, al que marchó siguiendo la derrota de Federico III de Aragón. Estas vicisitudes y el temperamento del escritor impregnaron su obra de sentimientos poco comunes en su tiempo: sensación de esterilidad y de insatisfactoria desilusión. Su interés por las églogas pastoriles lo llevó a imaginar un obra en la que se combinara la prosa y el verso. Así nació Arcadia (1504), que renovó los valores espirituales de los antiguos modelos pastoriles heredados del mundo clásico.

Escrita con seguridad en su mayor parte entre 1480 y 1485, la Arcadia fue publicada en numerosas ediciones durante todo el siglo XVI, empezando por la "príncipe" de 1504. El texto definitivo consta de doce prosas y doce églogas de metro variado. El protagonista es Sincero (el propio autor), el cual llega a la solitaria región griega de la Arcadia en busca de consuelo al desdén de su joven amada, Carmosina, que era pariente de su familia. Sincero toma parte en la vida bella y serena de los pastores arcadios entre juegos, justas poéticas y lances de amor; y cuenta a toda la naturaleza su tristeza. Después, por grutas y antros, donde ve brotar los ríos y las lavas del Etna (con evidente inspiración en un episodio de las Geórgicas de Virgilio), Sincero llega a orillas del río Sebeto, y en Nápoles se entera de la muerte de la amada.

El influjo de los clásicos latinos e italianos se advierte casi en cada página de la obra, que es fundamentalmente una sucesión de descripciones y escenas. Pese a ello, el conjunto genera una original atmósfera idílica y suspirante por un hermoso mundo que ya no existe. La educación literaria recibida de los clásicos, que deja imaginar aquella región griega como refugio del mundo y vuelta a la naturaleza, incide en el estilo de la obra, modulado y lleno de blandas cadencias. Tal refinadísimo ejercicio literario se organiza, sin embargo, sobre dos series de impresiones: un paisaje ideal y las amenazas que lo perturban; el dolor y la muerte resultan más tormentosamente trágicos en un mundo perfecto imaginado para preservar la felicidad y la vida.

El éxito de la Arcadia se explica de hecho tanto por las bellezas formales como por el anhelo de un mundo de paz que respondía a las exigencias ideales del Renacimiento. Jacopo Sannazaro tuvo el mérito de fijar para la literatura europea un modelo ideal de ensoñación bucólica: tras las huellas de Teócrito y Virgilio, trazó un paisaje exquisito y melancólico, fuente de evasión cortesana hasta entrado el siglo XVII. La Arcadia de Sannazaro fue además el punto de partida de un nuevo género narrativo, la novela pastoril, al que el español Jorge de Montemayor dio su definitiva configuración en Los siete libros de Diana (1559). El género alcanzó rápida difusión en la narrativa renacentista europea, siendo particularmente apreciado en España, donde tuvo entre sus cultivadores a figuras de la talla de Miguel de Cervantes y Lope de Vega.