Anastasio Somoza Debayle

(León, 1925 - Asunción, 1980) Militar y político nicaragüense, presidente de la República en los períodos 1967-1973 y 1974-1980. Hijo de Anastasio Somoza García (presidente en 1937-1947 y 1950-1956) y hermano menor de Luis Somoza Debayle (presidente en 1956-1963), fue el último cabeza de una dinastía familiar que durante 42 años dominó tiránicamente la vida política y económica de Nicaragua.

Anastasio Somoza, también conocido por "Tachito", se inició desde los 10 años en la vida castrense con sus estudios en la Academia La Salle de Long Island, Nueva York, y en 1946 se graduó en la prestigiosa Academia de West Point. De vuelta a Nicaragua su padre le promocionó al rango de comandante y al puesto de inspector general de la Guardia Nacional, el poderoso cuerpo armado por Estados Unidos que hacía las funciones de un ejército nacional pero que se hallaba al servicio particular de los Somoza.

Cuando Anastasio Somoza padre fue asesinado en 1956 y Luis Somoza le sustituyó en la presidencia de la República, el joven "Tachito" asumió la jefatura de la Guardia Nacional. Continuó alejado del primer plano político hasta 1964, cuando empezó a acompañar en actos públicos al presidente nominal desde 1963, René Schick, y fue ascendido a general de división.

A finales de 1966 su hermano Luis -que seguía detentando el poder real- le presentó como candidato a las elecciones presidenciales de 1967 y a continuación el Partido Liberal Nacionalista (PLN), la fuerza política dominante e instrumento de poder de los Somoza, le designó oficialmente, lo que provocó la protesta de la oposición, que preveía la vuelta a la dictadura personal de la familia.

En las fraudulentas elecciones del 5 de febrero de 1967, Somoza se declaró vencedor sobre el candidato conservador Fernando Agüero y el 1 de mayo inició un mandato para cinco años. Somoza prolongó una dictadura hereditaria, corrupta y patrimonialista disfrazada de república democrática constitucional mediante un marco pluralista y parlamentario meramente formal, pues el fraude era inherente a los procesos electorales y se mantuvo sometida e implicada en dicho artificio a la oposición conservadora, al menos hasta 1974, cuando el periodista Pedro Joaquín Chamorro (asesinado en 1978) fundó la Unión Democrática de Liberación (UDEL), de signo reformista y liberal. Al mismo tiempo venía actuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional, fundado en 1962, cuya capacidad guerrillera creció a medida que se enconaba el rechazo al régimen de las clases populares, estudiantes y trabajadores.

Servía también al característico "golpismo constitucional" del clan Somoza la colocación periódica de "hombres de paja" -por lo general entroncados familiarmente- al frente de la presidencia nominal para superar el impedimento legal de dos mandatos consecutivos. Así, en 1971 el PLN acordó con el Partido Conservador la elección de una Asamblea Constituyente que reformaría la Constitución a fin de eliminar las restricciones a la reelección presidencial. A tal fin, el 1 de mayo de 1972 Somoza dejó la presidencia en manos de un triunvirato de transición pero retuvo todo el poder como comandante de la Guardia Nacional, presidente del PLN y, desde diciembre de 1972, director del Comité de Emergencia Nacional constituido a raíz del terremoto que arrasó Managua aquel mes.

Justamente, Anastasio Somoza y su clan familiar aprovecharon esta trágica coyuntura para desviar el socorro internacional en provecho propio, de tal modo que acrecentaron un ya fabuloso imperio económico en el que los negocios privados se mezclaban inextricablemente con las empresas y finanzas del Estado. La competencia desleal y los privilegios monopolísticos de los Somoza les enajenó los últimos apoyos de la burguesía nacional, que terminaría uniéndose a la izquierda en su oposición a la dictadura. Como muestra del poderío económico de los Somoza basta decir que en 1978 alrededor de la sexta parte del territorio nicaragüense era legalmente de su propiedad.

El "Plan Prolongación" -de la dictadura somocista- se completó el 1 de septiembre de 1974 con la celebración de elecciones presidenciales, en las que Somoza "obtuvo" la reelección hasta 1981 con el 80 % de los votos, mientras al conservador Edmundo Panagua correspondió el papel de "perdedor". Sin embargo, más la de mitad del electorado se abstuvo en respuesta al boicot propugnado por 27 dirigentes opositores.

El conocimiento de detalles escandalosos de los negocios del clan y la brutal represión ejercida sobre la población civil por la Guardia Nacional -soporte vital de la dictadura- en su lucha contra las guerrillas sandinistas minaron la credibilidad internacional de Somoza, cuyos méritos al servicio de los intereses de Estados Unidos en América Central y acendrado anticomunismo empezaron a resultar insuficientes para una administración Carter vacilante sobre la oportunidad de sostener a su aliado a toda costa.

En 1978 la oposición antisomocista tomó visos de alzamiento popular generalizado, mientras las acciones guerrilleras derivaron en guerra civil. Ante el avance del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) sobre la capital, el 17 de julio de 1979 Somoza entregó sus funciones a un presidente provisional, Francisco Urcuyo, y se marchó a su lujosa residencia de Miami Beach, Florida. Días después la Guardia Nacional se rindió y la guerrilla entró en Managua para formar con dirigentes de la oposición liberal un Gobierno Provisional de Reconstrucción Nacional. Atrás habían quedado 30.000 muertos en los últimos dos meses de guerra civil y un país en bancarrota.

Somoza hubo de abandonar Estados Unidos por algunas dificultades con el Departamento del Tesoro y el 19 de agosto de 1979 llegó a Paraguay, donde el dictador Alfredo Stroessner le concedió asilo político. Se disponía a iniciar una nueva vida en Paraguay (adquirió 12.000 hectáreas de terreno en el Chaco para desarrollar un complejo agropecuario) cuando el 17 de septiembre de 1980 un comando de izquierdistas argentinos interceptó su vehículo en una céntrica avenida de Asunción y acribilló a sus ocupantes. Somoza resultó muerto en el acto.