Marco Fidel Suárez

(Bello, 1856 - Bogotá, 1927) Escritor y político colombiano, presidente de Colombia entre 1918 y 1921. De origen muy humilde, quiso ser sacerdote, pero su condición de hijo natural se lo impidió. Desempeñó en su mocedad diversos cargos subalternos: portero de la Biblioteca Nacional, empleado del Banco de Colombia, de un colegio, etc.; pero jamás abandonó el estudio y pudo así ir adquiriendo una sólida preparación, especialmente en lo que se refiere a los problemas del lenguaje y del derecho internacional.


Marco Fidel Suárez

Cuando en 1881, con motivo del centenario del nacimiento de Andrés Bello, fue convocado un certamen conmemorativo, Marco Fidel Suárez obtuvo la medalla de oro con su Ensayo sobre la Gramática de don Andrés Bello, que publicó la Academia Colombiana en 1884 y se editó al año siguiente en Madrid. Suárez adquirió así relieve en el mundo de las letras y no tardó en adquirirlo en el campo de la política, en el que su posición conservadora de hombre de derecho lo fue llevando a los puestos de diputado, senador, ministro de Instrucción Pública y de Relaciones Exteriores y, finalmente, a presidente de la República (1918-1921), cargo que abandonó antes de que expirara su mandato, ante el feroz ataque de que era objeto en el Congreso.

El gobierno de Marco Fidel Suárez resultó contradictorio desde sus inicios, pues a la vez que promulgaba la caridad cristiana y la benevolencia y ayuda de los ricos a los pobres como la mejor solución a los nacientes problemas sociales, su acción fue abiertamente hostil a las reivindicaciones obreras. Sin embargo, se efectuaron importantes reformas en materia de ordenamiento: el 27 de noviembre de 1918 se creó el impuesto sobre la renta; el 5 de diciembre de 1919 se fundó en Barranquilla la empresa de aviación Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo (SCADTA), antecesora de la actual Avianca, que se inauguró en julio de 1920 y que fue pionera en el transporte aéreo en América Latina.

Su gobierno definió una política exterior abiertamente pronorteamericana (su lema: respice polum, mirar al norte), lo que correspondió en parte a la nueva situación creada por la posguerra, cuando se acentuó la hegemonía económica de los Estados Unidos, y en parte a situaciones locales mediadas por la firma del tratado Urrutia-Thomson y la determinación de la política petrolera en lo referente a las concesiones. Durante el mandato de Suárez se conmemoró el centenario de la batalla de Boyacá y se creó la Cruz de Boyacá, condecoración para oficiales del ejército que después se hizo extensiva a los civiles.

En el terreno económico, en octubre de 1920 se inició una agónica crisis económica: el café se cotizó entre 10 y 11 centavos la libra, y el dólar se pagó al 130 por ciento. La crisis se acentuó ante la proximidad de las elecciones presidenciales y la división del partido de gobierno, lo que tuvo como consecuencias un incontenible descontento y desórdenes sociales, debidos también a la intención de facilitar la aprobación del tratado con los Estados Unidos, que el Senado comenzó a discutir el 22 de agosto de 1921. La difícil situación económica, unida a algún negocio personal muy criticado y a la permanente presión de la Cámara de Representantes, especialmente de Laureano Gómez, provocaron la renuncia de Suárez el 11 de noviembre de 1921.

Sus últimos años fueron los más fecundos de su vida literaria, pues los dedicó esencialmente a la redacción de los Sueños de Luciano Pulgar. El propósito principal de esta obra fue defenderse de algunos cargos personales y de ciertas acusaciones que la prensa y el Parlamento habían hecho contra su gobierno. Como estos escritos, por su carácter polémico y por sus alusiones personales, despertaron vivo interés en el público, Marco Fidel Suárez resolvió continuarlos en serie casi indefinida: su totalidad ocupa cerca de doce volúmenes.

Desde el punto de vista literario, los Sueños de Luciano Pulgar, redactados en forma dialogada, ponen de relieve todas las virtudes estilísticas que hicieron de Suárez un escritor verdaderamente clásico. Desde su juventud había cultivado los estudios gramaticales, y al lado de Cuervo, monseñor Carrasquilla, Caro y Gómez Restrepo, había destacado como uno de los principales maestros de la filología castellana. En cuanto a la materia tratada, hay en los Sueños de todo: historia política del país, asuntos gramaticales, cuestiones de orden jurídico e internacional, temas religiosos, semblanzas y retratos literarios y recuerdos personales. Son una verdadera enciclopedia de la vida colombiana en sus múltiples aspectos. El recuerdo de Quevedo asoma frecuentemente, pues la punzante ironía fue una de las armas de que se valió Suárez para abatir a sus enemigos.

Pese al gran interés de los Sueños, no desmerecen junto a ellos las series de Escritos, la primera de ellas aparecida en 1914, y la otra, después de su muerte (1935); dos selecciones de Escritos se publicaron en 1942 y 1954. Otras obras suyas son Estudios gramaticales y El castellano de mi tierra. Entre sus muchos discursos sobresale la Oración a Jesucristo, obra magna de la oratoria sagrada, pronunciado durante el Congreso Eucarístico Colombiano de 1913. En su libro Semblanzas presentó a varios colombianos notables y algunos ensayos lingüísticos e históricos.