Víctor Manuel III

(Nápoles, 1869 - Alejandría, Egipto, 1947) Rey de Italia que aceptó la instauración de la dictadura fascista. Sucedió a su padre, Humberto I, asesinado en 1900.


Víctor Manuel III

Por su educación y por inclinación personal tuvo siempre una especial relación con los militares. Y quiso hacer de la guerra un medio para completar la unificación nacional de Italia (iniciada por su abuelo, Víctor Manuel II) y para engrandecerla con la adquisición de un imperio colonial: primero con la Guerra Ítalo-Turca (1911-1912), luego con la participación en la Primera Guerra Mundial (1915-1918) y más tarde con la Guerra de Etiopía (1935-1936), sin oponerse tampoco a la intervención en la Guerra Civil española en apoyo de Franco (1936-1939).

En política se comportó inicialmente como un rey poco intervencionista y respetuoso de la Constitución. Pero en 1922 rompió aquella trayectoria y, ante el acoso de que era objeto el gobierno por la «Marcha sobre Roma» que habían organizado los fascistas de Benito Mussolini, se negó a declarar el estado de sitio solicitado por el primer ministro, Luigi Facta.

Por el contrario, aceptó de buen grado nombrar a Mussolini jefe de gobierno, abriendo paso a un ventenio de dictadura fascista en Italia. Permitió a Mussolini acabar con la oposición democrática e instaurar la dictadura en 1925, así como embarcar a Italia junto a la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Privado por Mussolini de todo poder decisorio, se mantuvo sin embargo como teórico jefe del Estado y no hizo nada por evitar los crímenes del fascismo.

Sólo cuando la victoria militar de los aliados pareció inminente y los jerarcas fascistas depusieron al Duce, Víctor Manuel III aceptó el hecho consumado encargando al general Pietro Badoglio la formación de un nuevo gobierno que cambiara de bando a Italia, alineándola con los vencedores (1943).

No fue el último rey de Italia, pero el descrédito que había causado a la monarquía su complicidad con el fascismo hizo que en el referéndum de 1946 los italianos optaran mayoritariamente por la República. Conociendo de antemano su impopularidad personal, Víctor Manuel había intentado salvar la continuidad de la Casa de Saboya abdicando en su hijo Humberto II, que reinó teóricamente entre 1944 y 1946. Murió en el exilio.