Mika Waltari

(Helsinki, 1908 -1979) Es el escritor finlandés más conocido internacionalmente, sobre todo por sus novelas históricas escritas durante la segunda postguerra, que se han convertido en verdaderos éxitos de ventas y han sido traducidas a casi todos los idiomas del mundo. Sus novelas y relatos de los años veinte y treinta son también contribuciones igualmente significativas, que enriquecen la prosa finlandesa con un nuevo género que se centra en la actualidad de los contenidos y del lenguaje y busca interpretar la atmósfera y el ambiente urbano del momento.


Mika Waltari

Su primera novela, La gran ilusión, de 1928, es un elegante documento sobre la juventud urbana de los "años del jazz", que recoge con sensibilidad el clima de entusiasmo y vitalidad de esa generación. También en la novela con forma de crónica de viaje El tren del hombre solitario, de 1929, Waltari interpreta agudamente el clima europeo en el momento en que el sentimiento de libertad y de desenfrenada alegría de vivir de los años veinte está a punto de retroceder ante la austeridad del emergente nacionalismo de varios países europeos. Miembro activo del "Tulenkantajat", el autor desarrolló un estilo narrativo nuevo, de acuerdo con los ideales de renovación de este grupo literario. Su prosa, clara y ágil, se basa en el lenguaje estándar culto y urbano, carente de expresiones dialectales. El "esprit" que caracteriza su estilo se debe a su actitud discretamente irónica pero humanamente comprensiva.

La mejor realización de estas cualidades se encuentra en relatos como Los gigantes están muertos (1930), Fine van Brooklyn (1938) y Nunca un mañana, de 1943. El pesimismo intrínseco de Waltari acaba siendo dominante después de la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. "La gran ilusión" está constituida por la desilusión, cuya expresión y confirmación son buscadas por el autor en la Historia. Así nacen sus grandes obras históricas: Sinuhé, el egipcio (1945), Vida del aventurero Mikael Karvajalka (1948), Mikael Hakim (1948), El ángel sombrío (1953), El etrusco (1955), Marco, el romano (1959) y Lauso el cristiano (1984).

Todas estas novelas son ricas en particularidades históricas cuidadosamente documentadas, y están ambientadas en su mayor parte en el mundo mediterráneo. La fascinación que ejercen es debida, más que a la vivacidad y tensión de la narración o a la fiel reconstrucción del contexto histórico, al profundo sentimiento de humanidad, acompañado de la ligera ironía que caracteriza los textos de Waltari. En estos libros el contexto histórico sirve de marco a una cautivadora experiencia humana y personal, y los protagonistas, representantes de varias épocas históricas, son portavoces de la filosofía pesimista y desilusionada del autor. Las dos últimas novelas se basan en el problema de la fe cristiana que el escritor trata con el mismo agnóstico respeto que a las otras manifestaciones espirituales de la historia de la humanidad. Waltari fue miembro de la Academia Finlandesa desde 1957 hasta 1978.