Zinedine Zidane

(Marsella, 1972) Futbolista francés. Considerado uno de los mejores jugadores de los años 90, dio numerosos triunfos tanto a la selección francesa como a los históricos clubes europeos que pudieron contar con sus servicios (la Juventus de Turín y el Real Madrid). Tras retirarse en 2006, inició una trayectoria como entrenador que lo llevaría al banquillo del Real Madrid en enero de 2016.


Zinedine Zidane

Zizou, apodo por el que también se le conoce, poseyó como jugador unas cualidades futbolísticas sobresalientes y un palmarés en que no falta ningún título: además de ganar el Mundial y la Eurocopa con la selección francesa, consiguió ser campeón de Liga, de la Liga de Campeones, de la Supercopa de Europa y de la Copa Intercontinental en su paso por la Juve y el Madrid.

Dentro del terreno de juego, Zinedine Zidane era un mediocampista ofensivo al que le gustaba desenvolverse con libertad para organizar la ofensiva de su equipo; su exquisita calidad técnica, un físico potente y una privilegiada visión de juego hacían de él un futbolista creativo, imprevisible y con enormes recursos: podía regatear, driblar, hacer paredes, lanzar pases geniales o romper una defensa por velocidad; además, su precisión en el disparo, que ejecutaba con ambas piernas, le convertían en un peligro constante para los porteros rivales, quienes temían especialmente sus lanzamientos de falta directa.

Biografía

Nacido en el seno de una familia de emigrantes argelinos, desde muy niño Zinedine Zidane practicó varios deportes, entre ellos el judo, aunque no tuvo que transcurrir mucho tiempo antes de que el fútbol pasara a ocupar la mayor parte de su tiempo libre y se convirtiera en su mayor pasión; soñaba por entonces en emular a su mayor ídolo, el genial uruguayo Enzo Francescoli, un fino mediapunta que era la estrella del equipo de Marsella, el Olympique.


Con la selección francesa

Tras jugar en varios equipos locales, en 1986 el joven Zinedine fue contratado por el Cannes, uno de cuyos dirigentes, Jean Claude Elineau, lo acogió en su propia casa. Su carácter tímido y la aparente frialdad que le caracterizan no fueron impedimento para que pronto comenzara a desarrollar sobre los campos de entrenamiento todo el potencial futbolístico que llevaba dentro.

En mayo de 1989, un mes antes de cumplir los diecisiete años, Zinedine Zidane debutó en Primera División con el Cannes. En la temporada 1990-1991 marcó su primer gol en la máxima categoría francesa y en la siguiente se hizo con la titularidad, jugando más de treinta partidos y alcanzando la cifra de cinco goles.

En 1992 abandonó el Cannes para fichar por el Girondins de Burdeos, uno de los clubes más importantes de Francia, en el que ya en su primer año se erigió en uno de sus pilares: jugó treinta y cinco partidos y marcó diez tantos, pese a que nunca se ha caracterizado por ser un gran goleador.

Sus destacadas actuaciones le llevaron a debutar con la selección nacional en agosto de 1994, en un partido frente a Chequia; por entonces, el combinado galo atravesaba momentos de penuria deportiva (había estado ausente en los dos últimos campeonatos mundiales), pero una nueva generación de futbolistas, entre los que también figuraban Christoph Dugarry y Bixente Lizarazu, compañeros de equipo en Burdeos, contribuyeron a un resurgir que se plasmó en una buena actuación en la Eurocopa de 1996.

La Juventus y el Mundial

La magnífica impresión que causó en dicha cita, junto con una temporada estelar en el Girondins, llevaron a Zinedine Zidane a fichar en el verano de 1996 por la Juventus de Turín, uno de los equipos más prestigiosos de Europa.

En el «calcio», la exigente y competitiva liga italiana, afrontó el reto más difícil de su carrera deportiva, más si cabe debido al imborrable recuerdo que en el club turinés había dejado en los años ochenta su compatriota Michel Platini. No obstante, y pese a los inevitables altibajos y algunas lesiones, Zidane se consagró como uno de los mejores jugadores europeos.

Junto al italiano Alessandro Del Piero, Zinedine Zidane formó un tándem de ataque temible que condujo a la Juventus a la conquista de dos campeonatos de liga en 1997 y 1998, la Supercopa Europea y la Copa Intercontinental de 1996, y a disputar dos finales consecutivas de la Liga de Campeones (antigua Copa de Europa), aunque en ambas ocasiones saldadas con derrota: en 1997, frente al Borussia Dortmund, y en 1998, ante el Real Madrid.


Zidane en su etapa en la Juve

En junio de 1998, Zidane fue la pieza fundamental para que Francia se adjudicase el Campeonato Mundial de Fútbol en el que hacía de anfitriona, conduciendo con brillantez el juego de ataque, y sobre todo, marcando los dos primeros goles en la final frente a Brasil, un éxito que, unido a su excelente trayectoria con la Juventus, le hicieron merecedor ese año del prestigioso Balón de Oro.

Sus últimas dos temporadas en Italia no fueron tan brillantes como las anteriores, en parte por los férreos marcajes a los que solía ser sometido y también por la irregularidad mostrada por su equipo. En la Eurocopa de 2000, uno de los mejores momentos de su carrera deportiva, dejó muestras de su inmensa clase en cada partido y marcó un gol decisivo de penalti en la semifinal frente a Portugal.

Con el Real Madrid

A partir de entonces, cumplida con éxito su etapa en Italia, comenzaron a surgir especulaciones sobre su posible traspaso a otro gran club europeo, casi siempre desmentidas, pero que finalmente se hicieron realidad en el verano de 2001 con su multimillonario fichaje (más de 12.000 millones de pesetas, 72 millones de euros) por parte del Real Madrid, decisión en la que tuvo influencia su matrimonio con una española, Verónica Fernández Ramírez.

En el histórico club blanco Zinedine Zidane pasó a reforzar una plantilla que ya contaba con jugadores de la talla de Raúl González, el portugués Luis Figo o el brasileño Roberto Carlos, y con la que amplió su ya extenso palmarés después de conquistar el único gran título que aún no poseía: la Liga de Campeones (2002). En 2003 ganó con el equipo madrileño la liga española.

Sin embargo, las sequía de títulos de los años siguientes sumieron al Real Madrid en una etapa de crisis en la que el mismo Zidane y otros jugadores galácticos fueron cuestionados. Zidane se retiró del fútbol profesional al término del Mundial de Alemania (2006), en el que fue nombrado mejor jugador a pesar de ser expulsado en la final.

Entrenador del Real Madrid

Tras su retirada de la competición, Zinedine Zidane siguió vinculado al Real Madrid, pasando a ejercer en 2009 funciones de asesor a la presidencia, e iniciando poco después su trayectoria como entrenador. En la temporada 2013-2014 se convirtió en ayudante del técnico del primer equipo, el italiano Carlo Ancelotti, y en las dos siguientes se hizo cargo como entrenador titular del filial del Real Madrid, el Castilla.


Zinedine Zidane en su presentación como entrenador del Real Madrid

En enero de 2016, ante el pobre juego y los magros resultados exhibidos por el primer equipo en la primera fase de la temporada 2015-2016, el presidente del club blanco, Florentino Pérez, quiso confiar el banquillo a un hombre «de la casa» como era ya Zidane, que pasó a ocupar el puesto del destituido Rafa Benítez. Como responsable de uno de los clubes más importantes del mundo, el nuevo entrenador del Real Madrid se enfrenta al reto mayúsculo de armonizar el juego de las potentísimas individualidades que componen la plantilla, fichadas en los últimos años por el presidente a golpe de talonario, con criterios no siempre futbolísticos.

Pese a las críticas y malos augurios de algunos sectores por su falta de experiencia en la división de honor, es indudable que su prometedor debut (con goleada frente al Deportivo) tuvo la virtud de devolver la ilusión a la afición blanca, que pudo apreciar una mayor cohesión e intensidad en el equipo y la buena sintonía entre la plantilla y un entrenador que, en su corta trayectoria, ha demostrado priorizar la creatividad y la diversión frente a la rigidez de los esquemas tácticos; de mantenerse esta línea positiva, los gratos recuerdos de su etapa como jugador contribuirían a asegurar su continuidad en el club y su ingreso en el reducido olimpo de los experimentados entrenadores europeos.

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