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Andrzej Zulawski

(Lvov, 1940) Director de cine polaco. Vivió los primeros años de su vida a caballo entre Checoslovaquia y Polonia y más tarde escogió Francia para realizar sus estudios. A finales de los cincuenta, el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos de París (IDHEC) le puso en contacto con el cine, pero su verdadero aprendizaje comenzó en la siguiente década, cuando ejerció de ayudante de dirección de Andrzej Wajda.


Andrzej Zulawski

En 1970 debutó como director con la adaptación de una novela de su padre, Miroslav Zulawski. Trzeciej czesci nocy escogía el marco de la ocupación de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial, para centrarse en un personaje cuya huida y supervivencia se convierten en una búsqueda de la propia identidad. Dos años después dirigió Diabel (1972), en la que retomaba el tema la invasión polaca, pero esta vez por parte del ejército prusiano en 1793. Sus temas: conspiración, traición, delación... hicieron que la película fuera prohibida en Polonia, hecho que empujó a Zulawski a emigrar de nuevo a Francia, país de su formación.

Su primera producción francesa, Lo importante es amar (1974), está basada en la novela homónima de Christopher Frank. Un triángulo amoroso, el cine y el teatro -que también funcionan como dos amores distintos-, se combinan para premiar con un César en 1976 a la actriz Romy Schneider. Esta película asienta en parte las constantes del primer periodo francés de Zulawski: el amor rodeado de circunstancias adicionales, como en L'amour braque (1986), que además pretende ser un homenaje al escritor Fiodor Dostoievsky y su novela El idiota; la adaptación literaria (repite con Dostoievsky en La mujer pública, que ganó en Montreal el Premio Especial del Jurado); y el descubrimiento o redescubrimiento de actrices (Romy Schneider, Valérie Kapriski o Isabelle Adjani).

Precisamente, Adjani protagonizó la incursión de Zulawski en el cine de terror con el largometraje Posesión (1981), que contaba también con parte de producción alemana y no se quedaba en el efectismo del género. En efecto, el film posee una dimensión psicológica que le hizo digno de distintos premios: la Academia Inglesa le otorgó un BAFTA, Adjani obtuvo un César a la mejor actriz y el director, el Premio de la Crítica en el Festival de Sao Paulo.


Una escena de Posesión (1981)

Lo importante es amar fue la película que le proporcionó más éxito en este período. Con tal bagaje a sus espaldas regresó a Polonia a rodar Na siebrnym globie (1987), una fábula futurista, crítica feroz a la sociedad y sus divisiones clasistas, que una vez más le demostró que Polonia aún no estaba preparada para su cine. Cuando la película estaba casi acabada, el Ministerio de Justicia polaco ordenó parar el rodaje y destruir el material. El negativo pudo no obstante salvarse y Zulawski terminó la película tiempo después para exhibirla en Cannes a finales de los ochenta.

De nuevo fue Francia su país de destino. En Mis noches son más bellas que tus días (1989) retomaba el tema del amor como albergue de las desgracias, con un personaje enfermo terminal que rompe con sus esquemas para vivir sus últimos días como si fueran toda una vida. Boris Godounov (1989) puso de nuevo a su servicio el elemento histórico. La película se basaba en el musical sobre la ópera del mismo título de Mussorgski y Zulawski la rodó como una representación teatral para el espectador. Sin embargo, Boris Godounov no fue sino el pie para una intención más amplia: la de repasar las dictaduras del siglo XX.

La note bleue (1992), de nuevo una coproducción franco-alemana, introdujo en su vida a Sophie Marceau -con quien tuvo un hijo- y le sumergió en el mundo de Chopin, Georges Sand, Delacroix y Turguenev. Con su último título, Szmanka (1996) o La chamane, se adentra en el terreno esotérico.

La importante presencia femenina en el cine de Zulawski no es casual. Aparte de algún tropiezo -a principios de los ochenta ofreció un proyecto a Nastassja Kinski que ésta rechazó por considerarlo pornográfico-, el director siempre ha gozado de un extraordinario entendimiento con sus actrices. En sus propias palabras, "actuar es una ocupación femenina", algo que aprendió según él en la escuela cinematográfica francesa. Aquellas cosas que le torturan le sirven al director como tema para sus historias, y la mujer funciona aquí como medium, como sacerdotisa, algo que queda del todo patente en su última película.

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