Luis Corsi Otálora

[Por Armando Corsi, colaborador de la sección Especiales]

El profesor universitario, matemático, filósofo y escritor colombiano Luis María Corsi Otálora nació el 20 de diciembre de 1931 en Tunja, Boyacá, y murió el 13 de diciembre del 2013 en su queridísima tierra natal. Su padre, el industrial Luis Corsi Aconcha, tuvo entre sus antepasados un lugarteniente de Garibaldi en la unificación de Italia (1867); desterrados de su patria, los Corsi se radicaron en la ciudad de Tunja y adquirieron en el municipio de Samacá una hacienda que sus descendientes aún disfrutan. Su madre, Rosa Marie Otálora Londoño, era nieta del general José Eusebio Otálora, presidente del Estado soberano de Boyacá (1788-1880) y enseguida presidente de la República (desde 1882 hasta 1884), fecha en que no aceptó la nueva candidatura. Fueron sus hermanos Lucía Corsi Otálora, profesora universitaria y escritora; Carlos Corsi Otálora, escritor y senador de la república durante doce años, y Armando Corsi Otálora.

Semblanza del ingeniero y académico Luis María Corsi Otálora

La partida de Luis María Corsi Otálora fue la muerte de un hombre, dándole todo su sentido a la palabra. Durante su vida afrontó innumerables batallas en las cuales se batió con todo valor, y con ese mismo arrojo entregó la vida al Creador. Horas antes de morir (13 de diciembre de 2013) se negó a ser trasladado a la clínica, falleciendo sin quebrantar su pensamiento e ideología y reafirmándose en su fe. Cuando presintió su muerte se despidió de sus amigos, los compañeros de la Academia Boyacense de Historia, en sesión patética celebrada en la casa del fundador de Tunja, para luego retirarse a la casa solariega de sus padres en su amada Tunja y terminar sus días en el retiro y la oración.

La vida de Luis Corsi Otálora no fue tan destacada como debiera haberlo sido, por cuanto prefirió ser fiel a sus creencias antes de entregarse a la tiranía del neoliberalismo o de cualquier otra filosofía foránea, sacrificando de esta manera su brillante y prometedor porvenir. Pero en cambio nos dejó un legado inmenso, que fueron sus escritos, los cuales marcaron y marcarán una ruta en la vida nacional; alguno de ellos han sido reeditados o consultados en otras naciones, como se indicará más adelante.

Luis María Corsi estudió bachillerato en el Colegio Salesiano Maldonado (1948) de la ciudad de Tunja. En 1954 recibió el grado de Ingeniero Civil de la Universidad Nacional de Colombia, desempeñándose como constructor. Fue interventor en el edificio de la Beneficencia de Boyacá y constructor del edificio para la misma entidad en Quibdó. En Tunja construyó además el edificio municipal y el Colegio de la Presentación.

Desde 1952 escribiría Puntos Básicos, obra brújula de su vida que consta de doscientas páginas y en la que expresa un sistema de orientación filosófica y una moral ciudadana que se debía practicar en el país para sacarlo tanto de la crisis moral e ideológica como administrativa que nos agobia, escrito enmarcado en los principios católicos y apostólicos. Durante su vida no se desviaría ni una línea en su pensamiento y acción de dichos Puntos Básicos. Siempre me ha causado mucho asombro que la ideología de Luis Corsi Otálora coincida con la del licenciado Don Sancho López de Otálora, que desde el año 1540 expuso pensamientos similares. Don Sancho se distinguió por haber sido comisionado por el rey Carlos V para representar a España en el litigio contra Portugal, con el objeto de amojonar y con ello establecer los linderos entre las dos naciones. Al final de sus días, Don Sancho se despidió de la corte y de sus amigos, un grupo de intelectuales con los cuales compartió su amistad, para luego retirarse a la casa de sus padres en la provincia vasca de Guipúzcoa, en el municipio de Arechavaleta, donde terminó sus días en la soledad y el recogimiento.

Luis Corsi Otálora estuvo entre los fundadores de la Sociedad Boyacense de Ingenieros y Arquitectos, entidad que ha sido la luz y guía del desarrollo departamental tanto desde el punto de vista oficial como del particularmente relacionado con esta disciplina. Anteriormente había fundado la Asociación Boyacense de Estudiantes, motivado por el desprestigio que sufrió el pueblo boyacense debido a la intervención que tuvo en la revuelta nacional que se fomentó con motivo del asesinato del líder político Jorge Eliecer Gaitán.

La mayoría de los participantes en dicha asociación serían ulteriormente líderes a nivel nacional, ocupando altas posiciones en las distintas corrientes políticas, incluyendo las más violentas, que se han gestado en la Colombia de nuestros días. La Asociación tuvo un órgano periodístico de sobresaliente nivel intelectual, El Chibcha (1959 fue su primer año), donde se engranaron todas las regiones del departamento promoviendo sus industrias y sus cultivos, conquistándose lo más importante, la amistad y confraternidad entre las regiones, además de ganarse el respeto por parte del país entero.

Luis Corsi Otálora ejerció como asesor filosófico y político de la organización Laicos por Colombia, dirigida por Carlos Corsi Otálora, teniendo 47 firmas más, dentro de las cuales se contó con la del Dr. Alejandro Ordóñez Maldonado. La organización Laicos por Colombia demandó a la revista erótica SoHo, dirigida por Daniel Samper Ospina, por cuanto en su edición de mediados del año 2006 publicó una espantosa blasfemia, consistente en presentar en la portada de la misma una representación de la Ultima Cena en donde se cambió la figura de Nuestro Señor Jesucristo por la figura de una mujer, la modelo Alejandra Azcárate, quien aparecía crucificada desnuda y portando la corona de espinas, rodeada de los doce apóstoles (políticos de la época).

En la audiencia, el defensor fue el abogado Humberto de la Calle Lombana, quien justificó la blasfemia acusando a los demandantes de fundamentalistas. Luis Corsi Otálora le replicó indicando que "lo somos porque tenemos fundamentos". Corsi atacó al fundamentalísimo de la democracia por ser el engendro del capitalismo salvaje. Además, acusó a Humberto de la Calle de ser masón y a los masones de casi todos los males del último milenio (Marx, el capitalismo salvaje y Rokefeller).

El procurador Alejandro Ordóñez Maldonado, quien también participó en la demanda, rebatió uno a uno los argumentos de la fiscalía y la defensa. Reconoció que Colombia no es un Estado confesional, pero que los querellantes "también tenemos derechos fundamentales". Carlos Corsi enfatizó que sí hubo un ultraje a los símbolos sagrados de la religión. Después de negar el absolutismo de la ciencia, se apoyó en la ciencia del derecho para concluir que sus puntos de vista eran una verdad incuestionable. Luego de cinco horas de discusiones en las que se habló de derecho, filosofía, capitalismo salvaje y hasta de mecánica cuántica, el juez dejó en manos de Dios el juicio por blasfemia.

En la cátedra universitaria, Luis María Corsi Otálora fue el organizador de la Facultad de Vías y Transportes de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de la ciudad de Tunja. Afrontó numeroso enfrentamientos universitarios en defensa de sus ideas, hechos que fueron relatados en tres de sus obras; la titulada Los estandartes rotos fue finalista del Premio Planeta (Barcelona, 1972). Para la Universidad Nacional de Colombia presentó los estudios "Planeación del transporte al través de modelos matemáticos", "Investigación operacional aplicada al transporte" y "Transporte y Planeación Regional y Urbana". Viajó a Francia y obtuvo el diploma de tercer ciclo del Instituto de Estudios de Desarrollo Económico y Social de la Universidad de París (25 de abril de 1975). En la ciudad de la luz, Luis visitaba bibliotecas y compartía pensamientos con diferentes grupos de intelectuales, quienes le remitirían sus producciones hasta el fin de sus días. El diploma que conservó con mayor esmero fue el otorgado por una academia oriental en París, donde se certifica que obtuvo el grado de cinturón negro en Artes Marciales. En Colombia se enfrentó con destacados rivales; algunos de esos combates fueron filmados y publicados.

En sus batallas políticas, Luis Corsi Otálora organizó el llamado Movimiento Obrero Estudiantil, exigiendo el respeto por los derechos al trabajo y en defensa de la industria del pueblo boyacense. Organizó manifestaciones que concentraron más de cinco mil personas en las plazas de Tunja, Chiquinquirá y Sogamoso. Con ello se consiguió, entre otras cosas, que el Gobierno Nacional instalara en el municipio de Palpa la mayor concentración de unidades termoeléctricas construidas en el país hasta el presente. Por ser época preelectoral, los organizadores del movimiento, aparte de Luis María, fueron Emilio Durán Medina, en Sogamoso, Gustavo Chappe, Carlos Corsi Otálora en Tunja, por el norte Eduardo Suescún Monrroy, en la provincia de Márquez los hermanos Castelblanco, etc. Inscribieron listas a la Cámara y al Senado de la República, pero en lugar de sus propios nombres, inscribieron necesidades urgentes para el pueblo boyacense, demostrando de esta manera sus ansias de servir, no de sobresalir.

La Marina española solicitó al doctor Corsi un estudio sobre "El Carlismo en América", ideología política tradicionalista proveniente de los Reyes Católicos. Se trata de un apoyo solidario al régimen estamental (ciudadanos que gozan de las mismas condiciones de vida y se desempeñan en un mismo oficio) o corporativo, que igualmente se instauró en las provincias de ultramar. Posteriormente tomó el nombre de Carlismo, en honor a Su Majestad Carlos de Borbón, quien ostentaba su derecho al trono como un deber, no como una ambición; rechazó la propuesta de aceptar la corona, dadas las circunstancias, por no caer en traición a la patria. En su sistema de gobierno se distribuía la población por oficios o fundones, y las agrupaciones de las mismas formaban los gremios o estamentos que en vez de competir entre sí, como en los esquemas democrático-capitalistas, deberían llevar a bien sus tareas en mutua colaboración y concordancia solidaria, en lo que podría llamarse un socialismo corporativo (católico).

Sería tal la influencia de los reinos de ultramar en la península, que a raíz del secuestro en Bayona de Fernando VII con todo su gabinete por parte de Napoleón Bonaparte, que usurpó el trono de España al entregarlo a su hermano José, alias "Pepe Botella", se engendraron levantamientos populares de mucha intensidad, guerra que desde 1808 duraría más de siete años, organizando emboscadas, asaltos y sabotajes contra las tropas napoleónicas. Era un ejército invisible del pueblo que se levantó en toda España; para dirigirla se establecieron juntas en todas las provincias, coordinadas en la península por una junta central que tomaría el nombre de Junta de Regencia (1810) y remplazaría en la administración del Estado a los Reyes secuestrados.

De esta manera se llegaría a las cortes de Cádiz (1810-1814), entre cuyos miembros se encontraban los mexicanos Guridi Alcocer y Antonio Joaquín Pérez, el peruano Vicente Morales Suárez y los neogranadinos Pedro de Agar y Joaquín de Mosquera y Figueroa. En 1812 fue encabezada la Junta de Regencia por el santafereño Don Pedro de Agar, quien firmaba "Yo, el Rey", y que tomaría decisiones trascendentales contra las redes masónicas.

Ulteriormente las anotadas cortes de Cádiz serían abordadas por las turbias luces del siglo XVIII, llevando a España a la anarquía al través del capitalismo salvaje, e influyendo en Fernando VII, ya al mando del Estado, después de seis años de secuestro. Entre tanto, las provincias de ultramar, igualmente deslumbradas por los reflejos de la Revolución Francesa (1789), se desangrarían en la guerra civil llamada de la independencia, para posteriormente, ya como nación colombiana, seguir con la guerra que no se detiene hasta nuestros días. Ya se cuentan doscientos catorce años de guerra, después de haber llevado, como lo afirmó Simón Bolívar antes de la Independencia, doscientos años de paz.

El modelo de parlamentarismo democrático-capitalista maneja la verdad y la legalidad cuantitativamente al través de la cantidad de votos, muy susceptibles a inclinar la balanza al través del dinero. Los masones de signo inglés y francés llegaron a la conclusión de que a España se !e vencería al través de las provincias ultramar, mas no por las armas (pues por ellas fueron siempre derrotados), sino por la política. Teoría que pusieron en práctica armando, financiando y acompañando al ejército revolucionario hasta que ganaron la guerra. De este modo se perdió la oportunidad de establecer una sólida federación hispanoamericana, en lugar de republiquetas diseminadas en todo el territorio suramericano, sin ningún compromiso nacional ni sentido de patria.

A raíz de ciertas dificultades recientes que tuvo la Iglesia, Luis Corsi Otálora consideró oportuno remitirle a Benedicto XVI, por medio del movimiento Laicos por Colombia, su obra Se equivocó Galileo, la cual fue acatada. El Sumo Pontífice, mediante su asesor Monseñor Gabriele Caccia le agradeció la publicación (Oficio nº 84.700, Vaticano, 27 de marzo 2008). Sus obras Bolívar: la fuerza del desarraigo y ¡Viva el Rei! Los negros en la independencia fueron reeditadas en Buenos Aires (Argentina) y en Madrid (España). Luis María Corsi Otálora tuvo el honor de recibir en su casa en la ciudad de Tunja a su S.A.R. Sixto Enrique de Borbón, directo heredero de don Carlos de Borbón, visita practicada en el año de 2005, con motivo del viaje de S.A.R. a Colombia; le ofreció también un almuerzo en el Club Boyacá, hecho que registra S.A.R. Don Carlos en su cuenta de Facebook; por el mismo medio expresó su condolencia por la muerte de Luis Corsi Otálora.

En sus treinta obras publicadas, buena parte gracias a la atención de la Academia Boyacense de Historia y asesorado por Gustavo Mateus Cortés, Luis Corsi Otálora plantea su pensamiento respecto de la mayoría de los conflictos internacionales de los últimos días, a la vez que explica la diferencia entre las distintas ideologías en el mundo actual, expone modelos económicos que pueden ser la salvación para la Colombia de hoy y rechaza la llamada apertura económica mediante varios estudios, como el titulado Autoabastecimiento o Apertura (1996). Sus escritos finales los orientó a negar el evolucionismo y a probar la existencia de Dios, en libros como Del fraudulento Big Bang de Hawking a la fábula del evolucionismo transformista de Darwin, obra complementada por el artículo ''Alboroto por una partícula divinizada (Higgs)" (2011).

El camino que siguió Luis fue el empinado y difícil, entregándose totalmente a la comunidad, sacrificando sus días de descanso al estudio o al servicio de la ciudadanía. No hubo una persona que tocara a su puerta sin ser atendida. Prestó su aporte tanto intelectual como económico a las entidades civiles o de beneficencia que así lo requirieron. Fue el soporte moral de toda nuestra familia. Con su muerte la casa colonial que siempre habitó permaneció adornada con cactus, geranios y claveles. Además recogía también el aroma de ciruelos, manzanos, brevos, frutos que mi padre durante sus días sembró en el huerto. Por tanto únicamente nos resta desearle en su tumba "vaya con Dios y la Santísima Virgen".