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Rimas

Con el título de Rimas se publicaron póstumamente las composiciones en verso del poeta romántico español Gustavo Adolfo Bécquer. La temprana muerte de Bécquer y otras desgraciadas circunstancias fueron las causas de la accidentada transmisión de su obra. Desde 1959, Bécquer fue publicando sus poemas en distintos periódicos y revistas de la época. Se supone que en 1867 reunió en un manuscrito las rimas que había escrito durante esos años para publicarlas en un libro. En 1868 entregó el manuscrito al ministro Luis González Bravo, pero, durante la Revolución de Septiembre, el manuscrito desapareció.

Bécquer intentó al año siguiente reconstruir de memoria sus poemas en otro manuscrito titulado Libro de los gorriones, del que no se tuvo noticia hasta que fue descubierto en 1914 en la Biblioteca Nacional de Madrid. En 1871, ya fallecido el poeta, varios amigos suyos prepararon la primera edición de sus obras. Los encargados de la edición de las poesías de Bécquer tomaron como base el Libro de los gorriones, pero prescindieron del orden cronológico en que se habían escrito las rimas y las organizaron siguiendo un criterio temático, de modo que el libro desarrollara un proceso amoroso relacionado con la biografía sentimental de su autor.

Así, puede observarse en las Rimas que, tras una introducción relativa al concepto de poesía, se mantiene una línea argumental que va del canto alborozado al amor hasta la expresión de la angustia después de la ruptura con la amada. Teniendo en cuenta este criterio temático, los 76 poemas que comprendía la edición de 1871 se reparten en cuatros series: serie de la poesía (Rimas I-XI), serie del amor (Rimas XII-XXIX), serie del desengaño (Rimas XXX-LI) y serie del dolor y la angustia (Rimas LII-LXXVI). Esta ordenación se sigue manteniendo en la actualidad, ya que se carece de datos para reconstruir la cronología de las composiciones.


Joven romántica (dibujo de Gustavo Adolfo Bécquer)

Desde el punto de vista estético, Bécquer puede ser considerado como el representante del romanticismo español que propugnaba una poesía profunda y sincera, exenta de retórica y de musicalidades verbales, contra la poesía epicodescriptiva y gesticulante de Espronceda y, en cierto modo, de Zorrilla. Ante la producción del primero y del segundo, la obra de Bécquer resulta de pequeño volumen y carece de grandes sonoridades, pero está llena de perfume poético.

Sus Rimas no tratan de dar una visión del mundo externo ni ofrecernos una gran cabalgata histórica; por el contrario, estas breves composiciones están completamente orientadas hacia la interioridad del poeta de modo que, aunque sólo poseyésemos este pequeño volumen, podríamos reconstruir en gran parte la personalidad de su autor. Su sentido de la poesía, "natural, breve, seca, que surge del alma como una chispa eléctrica que toca al sentimiento con una palabra y huye", encuentra en el mundo una fuente inagotable de tesoros poéticos, a condición de transformarlos idealizando las cosas y el amor, hasta el punto de que la mujer amada, en ultimo análisis, acaba identificándose con la poesía: "poesía eres tú".

Sin embargo, esta idealización de las cosas encuentra el primer obstáculo en la misma realidad; y cuando la distancia entre poesía y realidad se refiere a la amada ofrece motivo a una serie de composiciones en las que el amor se convierte en amargura, ya por orgullo de la amada incapaz de comprender al poeta ("Asomaba a sus ojos una lágrima", XXX; "Es cuestión de palabras, y no obstante", XXXIII; "Tú eres el huracán y yo la alta", XLI) ya por su falta de sinceridad o por su insensibilidad ("¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día", XXXV; "¿A qué me lo dices? Lo sé: es mudable", XXXIX).

Entonces el poeta se evade por el sarcasmo ("Voy contra mi interés al confesarlo", XXVI) o de la desesperación ("Como se arranca el hierro de una herida", XLVIII). Este dolor ante la vida sentimental es el eje de la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer. Pero en torno a este dramático monólogo con que el poeta trata ansiosamente de buscar un alma gemela con la que pueda alcanzar una comprensión absoluta, la naturaleza sólo ofrece el espectáculo de su melancolía. Las "olas gigantes", las "ruinas silenciosas", las "noches interminables" son el escenario obsesionante del dolor del poeta.

La forma a que recurre hace aún más obsesionante su expresión (poesías breves, generalmente de una a diez estrofas, compuestas de versos asonantes o libres); se diría que ha querido ser redactada con la mayor desnudez, para dejar intacto y visible el fondo patético del alma dolida del autor.

La crítica discute apasionadamente en torno a las fuentes de la poesía de Bécquer: para unos, la lírica becqueriana es derivación directa de Heine; para otros es preferentemente byroniana; se advierten también influencias de Musset o Larra. Pero todo ello no puede disminuir la indiscutible personalidad del poeta, uno de los poquísimos artistas que en España disfrutan del respeto y la atención de los cenáculos más restringidos y al mismo tiempo el favor de la popularidad más amplia.

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