Victor Fleming

(Pasadena, 1883 - Cotton Wood, 1949) Director de cine estadounidense. Corredor automovilístico y chófer, empezó a trabajar en la industria del cine como ayudante de cámara hasta pasar a ejercer, desde 1915, como director de fotografía a las órdenes de grandes pioneros como Allan Dwan, en la productora Flying A Company, y David W. Griffith, en Triangle. En 1919 realizó labores de cameraman en la conferencia de París y filmó el tratado de Versalles.

Debutó en la dirección cinematográfica con Pesadillas (1919), que firmó junto con Ted Reed, aunque su primera película en solitario fue Una gallina valerosa (1920). Ambas producciones estaban protagonizadas por su amigo Douglas Fairbanks, uno de los actores más populares del momento. Durante su etapa muda se consolida su prestigio como director de extraordinaria habilidad y talento a la hora de contar historias. Pronto se convierte en uno de los directores más importantes de la Metro Goldwyn Mayer y en uno de los de mayor éxito de la industria.


Victor Fleming

Su extraordinaria capacidad para dirigir (y sobre todo para llevarse bien con las estrellas del estudio) se puso de manifiesto ya en su etapa muda, con sus trabajos con Fairbanks y Clara Bow, con quien realizó Flor de capricho (1926) y Hula (1927). De sus producciones de esta época destacan la excelente adaptación de la novela de Joseph Conrad Lord Jim y los westerns basados en obras de un especialista en el género, Zane Grey (To the last man y The call of the canyon).

Su primer trabajo en el sonoro fue la película El Virginiano (1928). Aunque subestimada por la crítica, demostró en ella una enorme capacidad de adaptación al nuevo sistema de rodaje y a los problemas que surgieron con él; rodó con igual soltura y calidad en exteriores e interiores. Su dominio del sonido, impropio de un principiante, tendría gran influencia en otros films posteriores del estudio. El Virginiano supuso además el primer gran éxito masivo de Gary Cooper y el inicio de su lanzamiento como gran estrella por parte de la Metro.

Victor Fleming se especializó en la dirección de vehículos para el lucimiento de las estrellas masculinas del estudio. En este sentido ha sido siempre el contrapunto artístico de otro de los grandes directores de la época, George Cukor, el "director de mujeres" por excelencia en la historia del cine. Otro de los resultados del trabajo de Fleming fue el lanzamiento de estrellas masculinas: al ejemplo ya citado de Gary Cooper se puede añadir la creación de la personalidad cinematográfica de Clark Gable, gran amigo y uno de sus principales valedores ante David O. Selznick a la hora de encomendarle la dirección de Lo que el viento se llevó.

Su colaboración con Clark Gable comenzó con Tierra de pasión (1932), para continuar con La hermana blanca (1933). Además de su trabajo con actores masculinos, Fleming tuvo una enorme importancia en la carrera de Jean Harlow: por primera vez mezcló toques de comedia que trascendían el encasillamiento de Harlow como símbolo sexual cuando la dirigió en Polvorilla (1933) y en La indómita (1935).

En su etapa sonora continuó realizando adaptaciones de obras literarias de prestigio formando equipo con el guionista John Lee Mahin y el productor Hunt Stromberg. Entre estas adaptaciones destacan La isla del tesoro (1934), revisión del clásico de Robert Louis Stevenson en la que dirigió a otro de los actores más importantes del momento, Wallace Beery, y Capitanes intrépidos (1937), traslación a la gran pantalla de la novela homónima de Rudyard Kipling que fue una de sus mejores películas (le valió a Spencer Tracy su primer Oscar) y supuso además el comienzo de una fructífera colaboración entre el director y la estrella.

Al año siguiente, Spencer Tracy protagonizó junto a Clark Gable Piloto de pruebas (1938), y a partir de 1941 colaboraron en tres películas consecutivas: una nueva adaptación de Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll; La vida es así, basada en la novela Tortilla Flat de John Steinbeck; y Dos en el cielo, drama bélico en el que Tracy interpreta a un piloto que cuida de su mujer después de muerto (una nueva versión de esta película, con el título Para siempre, fue dirigida por Steven Spielberg en 1989, con Richard Dreyfuss y Holly Hunter en el reparto).


Vivien Leigh, Clark Gable y Victor Fleming en
el rodaje de Lo que el viento se llevó (1939)

En 1939 se estrenaron las dos películas más importantes de Victor Fleming: El Mago de Oz y Lo que el viento se llevó. Irónicamente estas dos producciones, que por sí solas bastarían para incluir al cineasta en cualquier historia del cine, son claros ejemplos de un estilo de hacer películas centrado en la figura del productor, fruto en ambos casos de complicadas redes de colaboraciones impuestas por el sistema de grandes estudios del Hollywood clásico. En cualquier caso, Fleming figuró en los créditos como director.

Más allá de las dificultades de producción, El mago de Oz (1939) resultó un fracaso de público y crítica, hecho que no sorprendió demasiado a los productores, por tratarse más de una película de prestigio, incluso "artística" en un cierto sentido, que de una apuesta comercial. Con el paso del tiempo, sin embargo, no tardaría en ser considerada como una obra maestra de la historia del cine. La música de Herbert Stothart y Harold Arlen y la canción "Over the rainbow", escrita por el propio Arlen y E. Y. Harburg, consiguieron el Oscar de la Academia.

Por su parte, Lo que el viento se llevó (1939) es el gran monumento del séptimo arte; su rodaje y preparación han dado tanto que hablar como la película en sí. Antes de su estreno en Atlanta (Georgia) el 15 de diciembre de 1939, su productor y responsable último, David O. Selznick, realizó una labor de marketing que había comenzado incluso antes de la publicación de la novela de Margaret Mitchell. Sin duda es una de las producciones más complejas de la industria de Hollywood, de la que salió muy bien parado Selznick. Tras su estreno, Lo que el viento se llevó se convirtió inmediatamente en uno de los mayores éxitos de la historia. Obtuvo ocho Oscar de la Academia, incluido el de mejor director para Victor Fleming y el de mejor película para Selznick.

La última película que dirigió fue Juana de Arco (1948), adaptación de la obra de Maxwell Anderson que fue interpretada y producida por Ingrid Bergman. Al año siguiente, el 6 de enero de 1949, Victor Fleming murió de un ataque al corazón en su retiro de Arizona. Su trabajo permanece como ejemplo de lo mejor de lo que fueron capaces los directores que trabajaban dentro del sistema de los grandes estudios, anteponiendo el estilo general de producción a una visión personal.

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