Ludwig van Beethoven

 
El amor. Por desgracia, ninguna de sus queridas admiradoras le concedió su mano, y el genio hubo de sufrir en silencio el hecho de que, una y otra vez, fueran otros más guapos, más educados y más estúpidos los elegidos por la dama de turno. La fuerza de su genio atraía, pero la excentricidad de sus maneras asustó y alejó a las jóvenes a quienes Beethoven trató quizá de manifestar con palabras balbucientes sus ansias de felicidad conyugal: la condesita Julieta Guicciardi, a la cual dedicó la Sonata llamada Claro de luna, y sus primas Josefina y Teresa von Brunswick. Jamás se ha sabido si sus relaciones con el bello sexo pasaron alguna vez a un estadio más íntimo que el simple envío de apasionadas cartas, como la que se encontraría en un cajón secreto tres días después de su muerte: una declaración de amor de diez páginas dirigida a una enigmática "amante inmortal", cuya identidad es discutida. En la imagen, fotograma de la película Copying Beethoven (2006), en que la directora Agnieszka Holland dramatizó un ficticio amor de Beethoven con una estudiante de música.

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