Luis XIV de Francia

 
El joven Luis XIV. Mientras tanto, Luis XIV pasaba su primera juventud entregado a los placeres de la corte, mostrando su gusto por la suntuosidad y el elaborado ceremonial palaciego. En esos años el rey era un mal discípulo del filósofo La Muthe Le Vayer y del obispo Hardouin de Péréfixe, de quienes recibió una educación rudimentaria, más practica que intelectual, con conocimientos mediocres y superficiales. Pero se había convertido en un maravilloso bailarín y en un caballero de porte grave que amaba los placeres: bailes, caza, banquetes, mujeres. Poseía una inagotable energía y una salud robusta que le permitirían resistir no sólo la gota, la operación de una fístula y los estragos de un asombroso apetito, sino los tratamientos de los médicos y la falta de higiene de la época, que se traducía en una dentadura tan estropeada como la de la mayoría de sus contemporáneos. En la imagen, un retrato de Luis XIV realizado por el pintor Charles Le Brun en 1661.

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