Luis XIV de Francia

 
María Teresa de Austria. A pesar de que en la corte le creían sólo preocupado por sus amores con María Mancini, sobrina del cardenal Mazarino, Luis XIV preparaba en secreto su verdadera entrada en la política. En 1660 sometió el amor a las exigencias de la diplomacia: su casamiento con la hija del rey de España, María Teresa de Austria, fue la ratificación del tratado de paz de los Pirineos, que puso fin a la guerra entre los dos países. La boda se celebró en San Juan de Luz el 9 de septiembre, y un año después los dos jóvenes esposos entraban solemnemente en París, con la aprobación de la reina madre, feliz por esta unión dinástica. María Teresa había renunciado a los derechos de sucesión de la corona española a cambio de una dote de 500.000 escudos. Mazarino sabía que las agotadas arcas españolas jamás podrían pagar esta cifra, con lo que dejaba abierta a Luis la posibilidad de reclamar en el futuro la sucesión real. La reina María Teresa daría a su esposo seis hijos, de los cuales sólo sobrevivió el mayor, el Gran Delfín, nacido en 1661. En la imagen, un retrato de la reina María Teresa, obra del artista Charles Beaubrun.

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