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Michelle Bachelet

(Michelle Bachelet Jeria; Santiago, 1951) Política chilena que fue la primera mujer que alcanzó la presidencia de la República. Tras un primer mandato (2006-2010) en que su gestión fue bien valorada por la mayor parte de la ciudadanía, presentó de nuevo su candidatura en los comicios presidenciales de 2013, siendo elegida para un segundo mandato (2014-2018). Socialista convencida, Michelle Bachelet recorrió un largo camino de dolor y muerte antes de llegar a la primera magistratura del país. Su vida ha estado profundamente marcada por la trayectoria de su padre, el general de brigada aérea Alberto Bachelet, un militar de ideas liberales, cercano a la masonería, que tras el golpe de estado de Augusto Pinochet (11 de septiembre de 1973) fue detenido y torturado hasta la muerte.

Michelle Bachelet tuvo una infancia trashumante debido a la profesión de su padre; entre 1962 y 1963 residió con su familia en Estados Unidos. Acabada su formación secundaria en Santiago, en el año 1970 ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, al tiempo que comenzaba a militar en la Juventud Socialista para apoyar la "Revolución a la chilena". Eran los días del gobierno de la Unidad Popular (UP), del que formaba parte su padre como encargado de la Oficina de Distribución de Alimentos, cuya función era contrarrestar el boicot que sectores de la derecha habían emprendido contra la gestión de Salvador Allende.


Michelle Bachelet

En el campus universitario fue testigo del asalto militar al Palacio de la Moneda que el 11 de septiembre de 1973 derrocó al gobierno democrático de Salvador Allende. El mismo día del golpe de estado, el general Alberto Bachelet fue detenido acusado de traición a la patria. Apresado y torturado, murió seis meses después en la cárcel.

El 10 de enero de 1975, Michelle Bachelet y su madre, Ángela Jeria, fueron también arrestadas. Dos agentes de la DINA (la temida policía política de Pinochet) las llevaron a Villa Grimaldi, el lugar donde miles de chilenos fueron torturados durante la dictadura. Recuperada la libertad semanas después, madre e hija viajaron como exiliadas a Australia, donde se reunieron con Alberto, el único hermano de Michelle, y después a la República Democrática Alemana.

Allí contrajo matrimonio con el arquitecto chileno Jorge Dávalos, padre de sus dos hijos mayores, Sebastián y Francisca. Más tarde tuvo una tercera hija, Sofía. En Berlín pudo Michelle continuar sus estudios de Medicina, y a su regreso a Chile en 1979, volvió a las aulas de la Escuela de Medicina de Santiago. Se licenció como médica cirujana en 1982, pero su solicitud para cubrir plaza en el sistema público de salud fue denegada por razones políticas. Una beca de formación le permitió, en los cuatro años siguientes, especializarse en pediatría y salud pública. No abandonó su activismo político y trabajó en una ONG de protección a la infancia, que ejercía labores específicas con los hijos de detenidos y desaparecidos en Santiago y Chillán.

Restaurada la democracia en 1990, Bachelet ingresó como epidemióloga en el Servicio de Salud Metropolitano Occidente. Después se incorporó a la Comisión Nacional del SIDA, al tiempo que cumplía funciones de consultoría en la OMS y en la Organización Panamericana de la Salud. Sus responsabilidades en el ámbito público se incrementaron a partir de 1994, ya con Eduardo Frei en el Palacio de la Moneda, cuando se integró en el equipo del Ministerio de Salud como asesora de atención primaria y gestión de servicios de salud.

La inquietud política de Bachelet en la última década del siglo apuntaba hacia la normalización de las relaciones entre el mundo civil y militar en un país que acababa de abandonar 17 años de férrea dictadura. Impulsada por la necesidad de conocer las correlaciones entre ambos estamentos, realizó un curso sobre estrategia militar y ganó un beca para completar estudios especializados de defensa militar en Washington. Cuando regresó a Chile en 1998, su nueva formación le permitió incorporarse como asesora al Ministerio de Defensa.

Entretanto, se afianzaba su ascensión en las filas del Partido Socialista. En 1995 fue elegida miembro del Comité Central y entre 1998 y 2000 formó parte de su Comisión Política. Asumió responsabilidades de primer orden al frente de la campaña electoral de Ricardo Lagos que, convertido en presidente de Chile tras su victoria en las elecciones de enero de 2000, la nombró ministra de Salud. La reforma del sistema de salud y la mejora de la atención primaria concentraron los principales esfuerzos durante su gestión.

Tras la reforma de gabinete que emprendió Lagos en 2002, Bachelet fue designada titular del Ministerio de Defensa; un cargo que ninguna otra mujer había ejercido con anterioridad en toda América Latina. Durante su mandato impulsó los planes de modernización de las Fuerzas Armadas (FACH) y del Ministerio, introdujo medidas para la igualdad de géneros en las fuerzas de seguridad y reformó el servicio militar obligatorio.

Bachelet dejó la cartera de Defensa el 1 de octubre de 2004 para preparar su candidatura a las elecciones presidenciales. Aún con muchos meses por delante, las encuestas de opinión respaldaban de forma favorable a la ex ministra como candidata de la Concertación (PPD y PS) a la jefatura del Estado. Bachelet se impuso en la primera vuelta (45,9%), celebrada el 11 de diciembre de 2005, pero sin el respaldo suficiente para evitar una nueva consulta. El triunfo de su formación en las legislativas, convocadas en la misma jornada, colocó al centro-izquierda chileno con mayoría en el congreso y, por primera vez desde la reinstauración de la democracia, también en el senado. Celebrada la segunda vuelta de los comicios el 15 de enero de 2006, Bachelet logró una cómoda victoria con el respaldo del 53,49% de los votos frente al 46,51% de su rival, el derechista Sebastián Piñera.

El último día del mes de enero, la presidenta electa presentó su prometido gabinete paritario y el 11 de marzo de 2006 su predecesor le impuso la banda presidencial. En un país que en los albores del siglo XXI aún presentaba vestigios de una fuerte tradición conservadora, machista y clerical, Bachelet alcanzó el Palacio de la Moneda sin ocultar sus credenciales al pueblo chileno: "soy mujer, socialista, divorciada y agnóstica". Prometió poner en marcha su programa de gobierno en cien días, con reformas de gran magnitud en áreas como el sistema electoral y la seguridad social. La siguiente es quizá una de sus afirmaciones más impresionantes: "La política entró a mi vida destrozando lo que más amaba. Porque fui víctima del odio, he consagrado mi vida a revertir su garra y convertirlo en comprensión, tolerancia y, por qué no decirlo, en amor".

Durante los cien primeros días de su mandato Michelle Bachelet se concentró, en efecto, en cumplir las treinta y seis medidas a las que se había comprometido durante la campaña electoral. Entre estas disposiciones destacaban las referidas a un nuevo sistema previsional, la reforma de la educación preescolar y una mejora de la calidad de vida en las ciudades. Pronto tuvo que hacer frente a una gran movilización estudiantil contra la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE), que significó el primer obstáculo de peso para su gobierno. El paro de los estudiantes de secundaria (mayo), la posterior remodelación del gabinete (julio) y las críticas al diseño del nuevo sistema de transportes de Santiago ("crisis del Transantiago", primeros meses de 2007) provocaron que descendiera el índice de aceptación de su imagen, que bajó del 60% inicial al 54%.

También otras cuestiones quedaron pendientes de solución, en especial la reforma del sistema electoral binominal, que según sus críticos actúa contra la representación de las minorías parlamentarias. Sin embargo, Bachelet recuperó de modo progresivo el amplio reconocimiento de sus inicios presidenciales gracias a los avances en la investigación sobre las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar, a su resolución para encarar los efectos de la crisis económica global sobre la economía chilena y al prestigio internacional ganado por el país, que culminó con la incorporación de Chile a la OCDE en enero de 2010. Entre mayo de 2008 y agosto de 2009 se desempeñó como presidenta pro tempore de la Unión de Naciones de América del Sur (Unasur).

Bachelet llegó al final de su gestión con una alta aceptación por parte de la ciudadanía chilena (80%), hecho que los analistas adjudicaron tanto a la estabilidad económica del país, vinculada en parte a las exportaciones de cobre, como al carisma de la mandataria. Tras culminar su mandato en marzo de 2010, Bachelet ejerció diversos cargos en foros y organismos internacionales. Entre septiembre de ese año y marzo de 2013 fue directora ejecutiva de la recién creada Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (conocida como ONU Mujeres).

Luego de abandonar el organismo internacional, de inmediato Bachelet hizo pública su candidatura por Nueva Mayoría para las elecciones presidenciales de 2013, en cuya primera vuelta (17 de noviembre) obtuvo el 46,7 % de los votos. En la segunda vuelta confirmó su liderazgo, al obtener el 62,16% de los votos frente al 37,38% de su contrincante, Evelyn Matthei, candidata de la derechista Alianza. De este modo Bachelet resultó electa para un segundo mandato presidencial, cuyo período deberá extenderse desde el 11 de marzo de 2014 hasta el 11 de marzo de 2018.

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