Manuel Belgrano

(Buenos Aires, 1770-1820) Abogado, político y militar argentino, una de las figuras fundamentales del proceso que condujo a la independencia del país. Criollo de origen italiano, estudió derecho en la Universidad de Salamanca, dedicando especial atención a la economía política (1786-93); desde allí siguió los acontecimientos de la Revolución Francesa de 1789, que le influyeron hasta el punto de hacerle adoptar el ideario liberal. Regresó al Río de la Plata al ser nombrado secretario del Consulado de Buenos Aires (1794-1810).


Manuel Belgrano

Desde este cargo abogó por la libertad de comercio, el desarrollo de la agricultura y la creación de escuelas comerciales y de náutica. En 1806 participó como capitán de las milicias urbanas durante la invasión inglesa, fue designado sargento mayor del regimiento de Patricios y sirvió como ayudante de Santiago Liniers. Sin descuidar su tarea en el Consulado colaboró en el Semanario de agricultura, industria y comercio, fundó una Sociedad Patriótica, Literaria y Económica y el periódico Correo de Comercio.

Ganado para las ideas independentistas, Belgrano empezó a conspirar contra la dominación española desde que en 1809 llegaron noticias de haber sido ocupada la metrópoli por el ejército francés. Fue uno de los dirigentes de la insurrección que estalló en 1810, formando parte de la Junta que se formó en Buenos Aires, embrión de un gobierno argentino. Aunque no era militar profesional, fue nombrado general al mando del ejército del Paraguay, pero resultó vencido por los paraguayos y fracasó en el intento de mantener a Paraguay unido a Argentina (1811); pese a la derrota en las armas, dejó sembrado entre los jefes paraguayos el anhelo de libertad

Manuel Belgrano enarboló la que sería bandera nacional en las barrancas rosarinas del Paraná y en 1812 asumió la jefatura del Ejército del Norte. Venció en la batallas de Tucumán (1812) y Salta (1813), que salvaguardaron la independencia argentina al contener la contraofensiva realista lanzada desde el norte; pero volvió a ser derrotado cuando intentó proseguir su avance invadiendo el Alto Perú (1813), fracaso determinante de la posterior separación entre Argentina y Bolivia.

Destituido del mando militar, Manuel Belgrano siguió prestando servicios a la causa argentina en el plano diplomático, pues en 1814-15 fue enviado junto con Bernardino Rivadavia a Europa para negociar el reconocimiento de la independencia (sin resultado). Regresó al cierre del Congreso de Tucumán (1816), en cuyo seno expuso sus convicciones monárquicas.

Otra vez al frente del ejército auxiliar de Perú, debió contener las sublevaciones de los jefes militares que se pronunciaron por José Gervasio Artigas. Cooperó con las fuerzas de Martín Miguel de Güemes, pero hallándose en Cruz Alta contrajo una grave dolencia a causa de la cual se retiró a Tucumán. En noviembre de 1819, enfermo de muerte, regresó a Buenos Aires. Allí falleció de hidropesía y en la pobreza el 20 de junio de 1820, después de haber pronunciado las palabras "¡Ay, patria mía!": ese día, Buenos Aires, presa de la anarquía, contaba con tres gobernadores al mismo tiempo. Sus restos se conservan en un mausoleo, obra del escultor Ximenes, en la basílica del Rosario de la Capital Federal.