Carlos Buigas

(Barcelona, 1898-1979) Ingeniero electricista español que diseñó el conjunto de fuentes luminosas que inauguraron la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. Su padre fue el arquitecto y administrador del castillo de Cerdanyola, por lo que en su niñez pasó largos periodos en dicha ciudad. En 1905 marchó con su familia a Montevideo, donde cursó sus estudios primarios y parte de la enseñanza secundaria. De regreso a Barcelona en 1906, completó sus estudios secundarios. En 1916 ingresó en la escuela de Ingenieros Industriales y mientras cursaba sus estudios pasó a formar parte de la oficina técnica de la Exposición de Barcelona.

En 1917 inventó un dispositivo óptico para iluminar las penumbras del entresuelo en el que vivía en Barcelona; consistía en un espejo parabólico que canalizaba los rayos solares por los patios de las casas y aportaba un sistema automático que aseguraba la orientación respecto al sol del espejo o de otro electromagnético que entraría en funcionamiento cuando el cielo se nublase.

En 1925 obtuvo el título de ingeniero y al año siguiente se le confirió la jefatura del Servicio de Fuentes Luminosas e Iluminaciones Espectaculares de la Exposición de Barcelona, a pesar de contar con poca experiencia práctica (apenas tres fuentes luminosas en Montjuic). Por la labor que realizó ganó fama mundial. Las primeras instalaciones, realizadas en el palacio de Pedralbes (1926) fueron seguidas por la inauguración de los juegos de agua y luz de la Exposición Internacional de Barcelona en Montjuic en 1929.

El espectáculo constaba de más de 80 fuentes luminosas independientes, perfectas desde el punto de vista técnico y espléndidas como expresión artística, y proporcionó a Buigas el prestigio suficiente para que le fueran encargadas más de 560 fuentes luminosas e iluminaciones decorativas en las exposiciones internacionales de París (1937), Lieja (1939), Lisboa (1940), Roma (1953) y Bruselas (1958) y en otros lugares como la Cuevas del Drac (Mallorca, 1950) y la Plaza del Mar de Alicante (1960).

Realizó además una ingente labor como inventor que en algunos casos nos muestran un Buigas adelantado a su época. Entre sus invenciones se encuentran un hidroavión torpedero (1914), que 25 años después sería construido por otra inventor; un dispositivo mecánico para extraer de la playa arena para la construcción (1914); minirreceptores para la localización del personal en las fábricas (1922); un sumergible unipersonal, propulsado por un motor neumático y provisto de dos torpedos, que en la Segunda Guerra Mundial emplearon italianos y japoneses (1932); un torpedo teledirigido que se orientaba por ultrasonidos emitidos por él (1931-33); un sistema de cambio de marchas automático para automóviles; y un dispositivo para detectar objetos a través de la niebla.