Marco Vinicio Cerezo Arévalo

(Ciudad de Guatemala, 1942) Político guatemalteco, presidente del país desde 1985 hasta 1991. Cursó el bachillerato en los Padres Salesianos y, más tarde, en 1968, se licenció en derecho por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Comenzó su trayectoria política en la universidad, al ser elegido miembro de la Coordinadora Estudiantil de la Facultad de Derecho durante las jornadas de lucha estudiantiles en contra de la corrupción gubernamental del Gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes, en 1962. Su carrera dentro de la política universitaria progresó hasta alcanzar la presidencia de la Asociación de Estudiantes de Derecho de 1967; había ingresado en el partido Democracia Cristiana Guatemalteca en 1964, del que fue elegido secretario de organización en 1970.


Marco Vinicio Cerezo

En las elecciones de 1974 alcanzó un escaño en el Congreso de la República, y dos años después, en 1976, asumió la secretaría general del partido. Candidato a la presidencia por Democracia Cristiana Guatemalteca, venció en las elecciones de noviembre de 1985. El 14 de enero de 1986, coincidiendo con la entrada en vigor de una nueva constitución, Vinicio Cerezo asumió la presidencia del país y se convirtió en el primer presidente civil después de veinte años. Con él se inauguraba una etapa democrática aún bajo la presión de los militares, que seguían teniendo el control de la lucha antiguerrillera y de los asuntos relativos a la seguridad nacional. A pesar de estas restricciones ideológicas, los ciudadanos tuvieron una mayor participación en la vida política del país y la sociedad guatemalteca dio un vuelco importante.

Mientras las organizaciones políticas y sindicales adquirían un mayor protagonismo y en ocasiones ganaban las calles para manifestar sus reivindicaciones, el Gobierno inició un proceso de descentralización del Estado e impulsó acuerdos paritarios entre los sectores empresariales y los trabajadores. Paralelamente, emprendió una política económica basada en criterios de mayor racionalidad y eficiencia a fin de aumentar la productividad y diversificar las exportaciones agrícolas, con la esperanza de entrar en el mercado internacional y paliar los efectos de la cuantiosa deuda externa.

El Plan de Reordenamiento Económico no tuvo, sin embargo, los efectos buscados sobre la inflación y el cuantioso déficit fiscal, por lo que el Gobierno se vio obligado a implementar un plan de choque centrado en la mejora del poder adquisitivo de los trabajadores, en la lucha contra la corrupción y en la erradicación de la violencia política.

Con el apoyo del electorado y de Estados Unidos, y de los partidos y gobiernos ligados a la Internacional Democristiana, el presidente Cerezo tomó las primeras medidas para la desmilitarización y pacificación del país, integrándose en el proceso de paz regional impulsado por el Grupo de Contadora y acordado en el Acuerdo de Esquipulas, firmado en agosto de 1987 por los presidentes de Centroamérica.

En este sentido, Cerezo dio un importante paso al decretar la disolución del DIT (Departamento de Investigaciones Técnicas), especie de organismo policial del régimen militar comprometido con la persecución de opositores políticos y sindicales. A raíz de éste y otros gestos del gobierno, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) dispuso darle un voto de confianza y manifestar su disposición a iniciar conversaciones de paz bajo determinadas condiciones, entre ellas la investigación de las matanzas de campesinos y del asesinato y desaparición de miles de personas durante la dictadura militar.

A pesar de producirse una nueva ola de terror ultraderechista y paramilitar, el Gobierno y la URNG iniciaron conversaciones en Madrid, en octubre de 1987. El encuentro no produjo grandes avances, pero las partes acordaron crear la Comisión de Reconciliación Nacional (CRN), que se ocuparía de crear y articular los medios para la pacificación del país. A pesar de este acercamiento, la situación política del país seguía siendo muy inestable, y Cerezo tuvo que enfrentar, por una parte, varios intentos de golpe de Estado a cargo de sectores militares que veían con inquietud la apertura democrática, y, por otra, una creciente agitación popular a causa de algunas medidas del Gobierno, así como las constantes movilizaciones por la paz.

En el campo internacional, la derrota electoral de los sandinistas en Nicaragua, el inicio de la salida política en El Salvador y la invasión estadounidense de Panamá, que propició la caída del general Noriega, supuso un cambio de escenario entre sus vecinos centroamericanos. Por otra parte, el derrumbe de la Unión Soviética y del bloque comunista fueron preludios del fin de la guerra fría y, en consecuencia, de un nuevo marco mundial para la paz regional.

En abril de 1990, año en que la economía se resentía por la caída de los precios de los productos agrícolas en el mercado internacional, la URNG y la CRN se reunieron en Oslo, Noruega, y sentaron las bases para la pacificación de Guatemala a través del diálogo político. A partir de entonces las reuniones se sucedieron con más frecuencia. En junio los guerrilleros guatemaltecos y los representantes de los partidos políticos convinieron en San Lorenzo de El Escorial, España, las reformas constitucionales tendientes a fortalecer el proceso de democratización. Asimismo, el 17 de ese mismo mes, tuvo lugar en Antigua la reunión de la VIII Cumbre Centroamericana en la que los presidentes de los países del área renovaron su apoyo al Acuerdo Esquipulas II y al proceso de integración regional.

Si bien las reuniones de la URNG con los empresarios en Ottawa (Canadá) no fructificaron, sí lo hicieron las que mantuvieron en los meses siguientes con grupos religiosos en Quito (Ecuador), y con organizaciones populares y profesionales en Puebla, México. El proceso de paz ya era imparable, a pesar de que el 1 de diciembre el Ejército cometió una nueva matanza de campesinos en Santiago de Atitlán que provocó la suspensión de la ayuda militar de Estados Unidos.