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Gary Cooper

(Frank James Cooper; Helena, 1901 - Beverly Hills, 1961) Actor de cine estadounidense. Su padre fue un emigrante británico que llegó a ser juez del tribunal estatal de Montana. En 1910 viajó con su madre y su hermano mayor Arthur a Inglaterra, donde estudió en el Dunstable College hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial. A su regreso a los Estados Unidos trabajó en el rancho de ganado de su familia durante los años de la contienda. Estudió en la escuela agrícola del Wesleyan College de Bozeman (Montana) y en el Grinnell College de Iowa.


Gary Cooper

Después de graduarse trabajó como guía en el parque nacional de Yellowstone y como dibujante en el periódico de su ciudad natal, el Helena Independent, antes de marchar a California en 1924. Trabajó en los más variados oficios, desde vendedor a fotógrafo, antes de debutar en el cine gracias a su gran habilidad como jinete. Entre 1925 y 1926 participó como extra en numerosos westerns mudos. Su primera gran oportunidad le llegó con una sustitución de última hora para interpretar un papel secundario en Flor del desierto (1926), de Henry King, protagonizada por Ronald Colman y Vilma Banky. La película obtuvo un gran éxito y le proporcionó un contrato como actor para la Paramount Pictures.

Durante sus primeros años en el cine mudo compartió cartel con las grandes estrellas del estudio, sobre todo con Clara Bow, con quien participó en Ello (1927), de Clarence Badger, e Hijos del divorcio (1927), de Frank Lloyd. Entre sus apariciones más memorables de esta época destacaron, también, un pequeño papel en Alas (1927), excelente película de William A. Wellman.

Obtuvo más reconocimiento de la prensa por sus numerosos romances con algunas de sus compañeras, como la propia Clara Bow o Lupe Vélez, que por sus cualidades interpretativas, desarrolladas sobre todo en películas románticas y de acción. Entre ellas destacó The Virginian (1929), de Victor Fleming, una de sus primeras películas sonoras, considerada por Cooper como su mejor western.

En los años treinta continuó interpretando a héroes taciturnos y románticos en grandes películas como Marruecos (1930), de Josef Von Sternberg, protagonizada por Marlene Dietrich, o Las calles de la ciudad (1931), de Rouben Mamoulian, una historia de gangsters escrita por Dashiell Hammett. Lejos de caer en el encasillamiento, interpretó algunos de sus mejores papeles en comedias como Una mujer para dos (1933), de Ernest Lubitsch, donde formó un extraordinario triángulo amoroso con Frederic March y Miriam Hopkins. En 1933 se casó con Veronica Balfe, dama de la alta sociedad de Nueva York.

El secreto de vivir (1936), de Frank Capra, su primera película para Columbia Pictures, marcó un importante punto de inflexión dentro de su carrera. Fue nominado por primera vez al Oscar como mejor actor al dar un nuevo matiz a su clásico personaje de héroe íntegro y firme gracias a su magnífica interpretación del ingenuo e idealista Longfellow Deeds, una de las piedras angulares de su carrera como actor.

Fue contratado por Samuel Goldwyn en 1937 y se convirtió, según el New York Times, en el actor mejor pagado de Hollywood. Entre sus más destacados trabajos de esta época dentro del cine de aventuras destacaron Beau Geste (1939), de Wellman, y El forastero (1940), de William Wyler, que cimentaron su leyenda como uno de los grandes intérpretes del cine del Oeste. Juan Nadie (1941), su segunda colaboración con Frank Capra, dio otra vuelta de tuerca al tema del hombre común cuya integridad es puesta a prueba por una sociedad corrupta, esta vez de una forma más oscura y desencantada.


Cooper en El sargento York (1941)

Los primeros años de la década de los cuarenta fueron la época de mayor esplendor dentro de su carrera como actor. Consiguió su primer Oscar por El sargento York (1941), de Howard Hawks, historia de la crisis moral de Alvin York, un pacifista que termina por convertirse en héroe de la Primera Guerra Mundial. Su extraordinaria interpretación le convirtió en casi un héroe nacional.

Fue nominado de nuevo al premio de la Academia por El orgullo de los Yankees (1941), de Sam Wood, en la que dio vida al mítico jugador de béisbol Lou Gehrig. En Bola de fuego (1941), su segunda colaboración con Hawks, realizó una de sus mejores interpretaciones cómicas al dar vida a uno de los remilgados profesores a los que la amante de un gángster, interpretada por Barbara Stanwyck, ayuda en la elaboración de un diccionario de argot. Al año siguiente Cooper obtuvo su tercera nominación consecutiva al Oscar gracias a Por quién doblan las campanas (1942), de Sam Wood, adaptación de la novela homónima de Ernest Hemingway, amigo íntimo de Cooper desde sus comienzos en el cine.

En 1944 formó su propia productora, la International Pictures, y en 1947 fue contratado por la Warner Brothers. Convertido en una de las más grandes estrellas de Hollywood, interpretó algunos vehículos rutinarios para su lucimiento, en los que llegó incluso a dedicarse a labores de producción. Durante el rodaje de El manantial (1949), de King Vidor, una ambiciosa adaptación de la famosa novela de Ayn Rand, se enamoró de su compañera Patricia Neal. La negativa de su esposa a concederle el divorcio y su romance con la actriz, llevado con gran discreción, suponen uno de los puntos más oscuros en su trayectoria personal.


Gary Cooper en Sólo ante el peligro (1952)

Tras una serie de fracasos de público y crítica, consiguió su quinta nominación al Oscar y su segunda estatuilla por Sólo ante el peligro (1952), de Fred Zinnemann. Considerada su mejor película, cuenta la historia de un solitario sheriff que debe luchar contra un grupo de forajidos tras ser abandonado por los habitantes de un pequeño pueblo del Oeste. Cooper dio lo mejor de sí mismo en una de sus más recordadas interpretaciones, y Sólo ante el peligro se convirtió en una de las grandes películas de la historia del género: obtuvo un enorme éxito de público y la crítica acuñó términos como western psicológico o crepuscular para referirse a él.

Dentro de este género realizó en el final de su carrera algunos trabajos de importancia como Veracruz (1954), de Robert Aldrich, o El hombre del Oeste (1958), de Anthony Mann. En abril de 1961 fue galardonado por la Academia con un Oscar honorífico por "sus memorables interpretaciones y por el reconocimiento internacional que ha conseguido para la industria del cine". Su íntimo amigo, el actor James Stewart, lo recogió con lágrimas en los ojos. Poco tiempo después, y a consecuencia de un cáncer incurable, Gary Cooper falleció en Los Ángeles, convertido en una de las más grandes leyendas de la historia del cine.

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