Henry King

(Christianburg, 1892 - Toluca Lake, 1982) Director de cine norteamericano. Atraído desde muy joven por el mundo del espectáculo, el circo, el vodevil y el teatro fueron los escenarios de sus primeros pasos artísticos, de donde pasó al cine en 1913 interviniendo como actor y escribiendo algunos argumentos en las producciones de diversos estudios.

Comenzó como director en 1915 (después de una breve experiencia en el rodaje de una escena de lucha en The spoilers, en 1914, que diseñó sobre una estructura de planos más cortos que sorprendió a todo el mundo), con numerosas películas de corta duración, norma habitual de la época. Trabajó para la American Film Company durante varios años (en 1919 dirigió Six feet four, el primer largometraje del estudio) y fue otro de los muchos directores que trabajó para Thomas H. Ince. Codirigió en estos años algunos seriales como El pacto de los tres (1915), actividad en la que fue consolidando su carrera al lado del director Edward Sloman y el actor William Russell (desde Sands of sacrifice, 1917, hasta Un bravo pundonoroso, 1919).

Desde 1918 ya dirigió películas en solitario (entre ellas El otro diamante y En busca de la tranquilidad), actividad en la que demostró su buen hacer narrativo, con pinceladas visuales que sintetizó de manera magistral con su película Tol'able David (1921), a partir de un guion que co-escribió con Edmund Goulding sobre la obra de Joseph Hergsheimer. King demostró que la sencillez de un relato puede adquirir dimensiones extraordinarias cuando el espectador que lo contempla entra de lleno en la historia (en este caso la de un joven granjero que desea realizar su sueño de conducir un coche correo, y que demuestra, después de diversas vicisitudes, que ya no es un niño).

Se conjugó en este caso la afinidad de King con dicha historia (se rodó en los mismo lugares en los que vivió el director cuando era niño) y la cercanía del asunto (un tema rural) para los que asistieron a la sala tras su estreno. Sin duda, King no pudo desligarse de las aportaciones de Griffith, pero supo madurar algunas de ellas en la dimensión que el cine requería: trabajó los elementos internos de la acción (la puesta en escena) y diseccionó al máximo aquellos otros que debían formar parte de la trama.

King encontró en los espacios abiertos y en las pequeñas ciudades el marco ideal para desarrollar sus historia personales, en las que buscó siempre el personaje y su lado más íntimo, sus problemas cotidianos. Tol'able David le permitió contactar con el actor Richard Barthelmess, con quien trabajó en The seven day y Lobos de mar (ambas de 1922); con Lillian Gish (La hermana blanca, 1923; Romola, 1924); y con Ronald Colman (Y supo ser madre, 1925; Flor del desierto, 1926; La llama mágica, 1927; todas producciones de Samuel Goldwyn). Con Gish, Barthelmess y otros fundó en estos años Inspiration Pictures, una productora independiente con la que sacaron adelante algunos proyectos.

El paso del mudo al sonoro no le afectó en demasía, ya que supo entender que el sonido iba a ayudar a la narración y a complementar la acción, enriqueciéndola, en muchos casos, en la misma medida en que lo había conseguido el intertítulo, que había servido de explicación a la acción en sus películas mudas. Con su primer trabajo sonoro (Ella se va a la guerra, 1929), pudo comprobar (aunque sólo dispuso de un diez por ciento de diálogos hablados) que el rodaje en estudio no suponía una garantía expresiva sonora; en exteriores se lograba un mayor realismo para la acción.

En los años treinta se incorporó a la Fox, para la que dirigió dos películas con Will Rogers. Destacó La feria de la vida (1933), con un tono ruralista que pretende transmitir la esencia de la vida de la gente del campo estadounidense. Dos años más tarde, King vivió la transformación del estudio al fusionarse con la Twentieth Century de Darryl Zanuck. Bajo el nuevo nombre de 20th Century-Fox continuó realizando películas de temática muy diversa. Así, asumió reconstrucciones históricas como el incendio de Chicago en 1817 (Chicago, 1938); compromisos biográficos como La banda de Alexander (1938), sobre un éxito del compositor Irvin Berlin que valió el Oscar musical a Alfred Newman. Mantuvo esa línea en el cine de aventuras con El explorador perdido (1939), sobre Livingstone; abordó un excelente western en Tierra de audaces (1939), con el que recordó a Jesse James (interpretado por Tyrone Power) y a su hermano Frank (Henry Fonda).

Las producciones interpretadas por Power (Un americano en la RAF, 1941; El cisne negro, 1942; El príncipe de los zorros, 1949) dominaron buena parte del eficaz trabajo de King en la década de los cuarenta, época en la que contó con el director de fotografía Leon Shamroy como colaborador especial. De esta etapa sorprendieron especialmente dos película biográficas: La canción de Bernadette (1943), con Jennifer Jones, y Wilson (1944), con Alexander Knox, y una película de fondo bélico: Almas en la hoguera (1949), con Gregory Peck.


La canción de Bernadette (1943)

La primera se centró en Bernadette Soubirous, la joven francesa sobre la que giró el milagro de Lourdes. Su excelente puesta en escena mereció doce nominaciones de la Academia; finalmente sólo recibió cuatro Oscar, entre ellos a la mejor actriz principal y a la música de Alfred Newman. La segunda película se centró en la vida de Woodrow Wilson, presidente estadounidense entre 1913 y 1921; fue una superproducción en toda regla (recibió 10 nominaciones al Oscar y consiguió cinco estatuillas), pero no alcanzó los resultados esperados. La tercera historia se centró en un grupo de pilotos durante la Segunda Guerra Mundial que, tras sufrir diversas derrotas, son animados por un superior que llega en su ayuda; la película está narrada en flash-back y cuenta con interesantes aciertos en su planteamiento visual.

A lo largo de la década de los cincuenta, King continuó su obra con la Fox aplicando su buen hacer en el trabajo de actores muy concretos. Dirigió a Gregory Peck (El pistolero, 1950) y Susan Hayward (I'd climb the highest mountain, 1951) como pareja en varias películas, de las que destacó Las nieves del Kilimanjaro (1952), melodrama surgido de un texto de Ernest Hemingway. También tuvo a Tyrone Power con Susan Hayward en Caravana hacia el sur (1955) y con Ava Gardner en The sun also rises (1957). En los últimos años de su carrera, King demostró un buen dominio del melodrama en La colina del adiós (1955), premiada con tres Oscar en su parte musical, y Suave es la noche (1961), adaptación de una obra de F. Scott Fitzgerald, ambas películas interpretadas por Jennifer Jones.


Las nieves del Kilimanjaro (1952)

Henry King fue uno de los directores más desconocidos del Hollywood clásico. La revisión de su obra fue desmontando muchos tópicos negativos que la crítica defensora del cine de autor se encargó de difundir; sus películas se sumergen en los más profundos sentimientos surgidos de la sencillez y la cotidianeidad, de la tierra en la que se arraigan sus personajes (fue un defensor del rodaje en exteriores), con una tonalidad moral y religiosa fruto del convencimiento.

Es innegable su aportación al progreso del relato cinematográfico en muchas de sus películas mudas, en un momento en el que fue coetáneo de David W. Griffith, Fred Niblo, Allan Dwan, Sam Wood y Maurice Tourneur, entre otros. Las excepciones posteriores surgieron en el marco de los condicionantes impuestos por los estudios. No obstante, consiguió ofrecer al mismo tiempo momentos muy brillantes y películas de éxito. Fue nominado dos veces para el Oscar al mejor director, pero serían los actores y profesionales que trabajaron con él los más premiados por la Academia.