James Watson Cronin

(Chicago, 1931) Físico estadounidense cuyos experimentos, realizados con V. L. Fitch y otros colaboradores, demostraron que ciertas leyes de simetría consideradas como fundamentales hasta 1964 no se verificaban en algunos procesos del mundo subatómico. Por las profundas implicaciones de este descubrimiento, recibió en 1980, junto con V. L. Fitch, el premio Nobel de Física.


James W. Cronin

James Cronin inició sus estudios universitarios en 1951, en la Universidad de Chicago, después de que su interés natural por la ciencia fuera afianzado y estimulado por su profesor de física en el instituto, Charles H. Marshall, quien hacía hincapié en los métodos analíticos aplicados a sistemas físicos sencillos y problemas experimentales prácticos. En la universidad tuvo como profesores a físicos destacados como Enrico Fermi, Edward Teller y Murray Gell-Mann, entre otros. Precisamente fue este último quien estimuló su interés en la Física de partículas subatómicas durante un curso sobre lo que en aquel entonces era un nuevo campo de investigación.

Después de recibir su doctorado en 1955 se unió al grupo de Rodney Cool y Oreste Piccioni, quienes trabajaban en el Laboratorio Nacional de Brookhaven con el Cosmotrón, el nuevo acelerador de 3 GeV. En este laboratorio se descubrió el mesón-K neutro y se predijo y comprobó experimentalmente en 1956 por parte de T.D. Lee y C. D. Yang la violación de la simetría de paridad.

Este último descubrimiento le llevó a investigar en este campo a partir de la violación de paridad que se producía en las desintegraciones de los hiperones, pero a principios de 1958 el cosmotrón se averió y él y sus colaboradores tuvieron que trasladar su experimento al Bevatron de Berkeley (California), donde conoció a William Wenzel y Bruce Cork, de quienes aprendió, según explica él mismo en su autobiografía, a no dejarse intimidar por la complejidad de los componentes de los aparatos de experimentación.

En otoño de 1958, Val Fitch le convence para que se una al Departamento de Física de la Universidad de Princeton, donde sigue estudiando la desintegración de los hiperones y colabora en el desarrollo de la cámara de chispas con el objetivo de convertirla en una herramienta práctica para la investigación. Más adelante se une a Val Fitch para estudiar, junto con James H. Cristenson, recién graduado en aquel momento, la desintegración de los mesones-K neutros en el acelerador de Brookhaven, investigación que llevó al descubrimiento de la violación de la simetría CP en el verano de 1964. Los detectores que implementaron en el acelerador eran una combinación de cámaras de chispa, escintiladores y contadores Cerenkov.

Después del descubrimiento, pasó un año en Francia trabajando en los detalles de la violación CP por parte de los mesones-K neutros en el Centre d'Etudes Nucleaires con René Turlay, estudiante de postdoctorado en aquel entonces. En 1965 regresa a Princeton, donde inicia otra serie de experimentos sobre los modos de desintegración del mesón-K neutro de vida larga (estado KL) en los que trabaja hasta 1971, año en el que vuelve a la Universidad de Chicago como catedrático de Física. Influye en su decisión de regresar a Chicago el hecho de que el nuevo acelerador del Fermilab, capaz de dotar a las partículas con una energía de 400 GeV, se estuviera construyendo cerca de esa ciudad.

En el Fermilab lleva a cabo experimentos sobre producción de partículas con altos momentos transversales y sobre producción directa de leptones. En el momento en que le fue concedido el Nobel, en 1980, se hallaba preparando experimentos para estudiar con mucha mayor precisión alguno de los parámetros de la violación de la simetría CP por parte de los mesones-K neutros. Posteriormente lideró el proyecto multinacional Pierre Auger, cuyo objetivo es aclarar la naturaleza y procedencia de los rayos cósmicos de ultra alta energía.