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Gonzalo Fernández de Oviedo

(Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés; Madrid, 1478 - Valladolid, 1557) Historiador, cronista de Indias y administrador español. En 1497 marchó a Italia, donde desempeñó diversos oficios, a través de los cuales conoció a artistas como Leonardo y Miguel Ángel, y se distinguió como militar en diversas guerras. Tras una breve estancia en España, marchó a las Indias en 1513 con la expedición de Pedrarias Dávila, gobernador de Castilla del Oro. Una vez allí, ejerció los cargos de veedor de las fundiciones del oro y escribano real. Su obra más famosa fue Historia general y natural de las Indias, en la que describe el descubrimiento y la colonización de las Indias americanas desde la óptica de un minucioso observador de la naturaleza y las costumbres del Nuevo Mundo. En sus memorandos se reveló como un firme defensor de los conquistadores y un encarnizado enemigo de los indígenas. También fue autor, entre otras, de la novela de caballerías Don Claribalte, de 1519, y de las Quincuagenas de la nobleza de España, de 1555, que constituyeron un fiel informe sobre la nobleza.


Portada de la Historia general y natural de las Indias,
de Gonzalo Fernández de Oviedo

Educado en la casa de un discípulo apasionado por las humanidades de Pietro Martine d'Anghiera, Alonso de Aragón, estuvo durante algún tiempo a su servicio. Fue luego mozo de cámara del hijo de los Reyes Católicos don Juan, para quien escribió El libro de la Cámara real del Príncipe don Juan. Muerto el príncipe don Juan (1497), Gonzalo Fernández de Oviedo marchó a Italia con el Gran Capitán, de quien fue secretario en España. En 1502 volvió a la patria y luego combatió en el Rosellón.

En 1513 tomó parte en la expedición de Pedrarias Dávila al Darién como "veedor de la fundición del oro". Al regreso de América marchó a Flandes y posteriormente se dirigió al reino de Nápoles. En 1520, nombrado gobernador del Darién, marchó de nuevo a América; en 1523 regresó a España con Diego Colón. Fernández de Oviedo estuvo además en Santo Domingo en 1532 y 1536. Nombrado en 1549 regidor perpetuo luego de haber sido alcalde, permaneció allí hasta el mes de junio de 1556, y por su sentido de la justicia fue apreciado por los indígenas.

De nuevo en España, hizo imprimir el vigésimo libro de su Historia, primero de la segunda parte, y no mucho después murió a causa de fiebres contraídas en América. Dejó inédito el resto de su obra, que tenía intención de completar ulteriormente con una cuarta parte enriquecida con la documentación de hechos a los cuales atribuía valor de experiencia directa y personal.

Obras de Gonzalo Fernández de Oviedo

Fernández de Oviedo combinó el modelo historiográfico renacentista con la experiencia vivida, iniciando la forma peculiar de las crónicas del Nuevo Mundo. Buen conocedor del humanismo italiano, tuvo especiales dotes para la observación de los hechos naturales. Viajó a América como funcionario real en la expedición de Pedrarias Dávila y, cobijado por las ideas de un cristianismo mesiánico, discrepó profundamente con Bartolomé de las Casas respecto de las formas de dominar esas tierras. En sus sucesivos viajes a América, con el cargo de veedor, gobernador o cronista, desempeñó tareas administrativas y dedicó parte de su tiempo a compilar información historiográfica.

Redactó así un Sumario de la natural historia de las Indias publicado en Toledo en 1526, y después la primera parte de la enciclopédica Historia general y natural de las Indias, cuyos primeros diecinueve libros aparecieron en 1535. Nombrado cronista de las Indias, siguió trabajando en la obra sin llegar a verla concluida; se trata, en sentido estricto, de la primera historia de la América española. Consta de tres partes, de las que la primera apareció en Sevilla en 1535 y las otras dos en 1551-59. La primera parte narra el descubrimiento y colonización de las Indias propiamente dichas, la segunda cuenta la conquista de México y la tercera la conquista del Perú y de las demás tierras, abarcando así el período comprendido entre el descubrimiento y el año 1523.


Ilustraciones de la Historia general y natural
de las Indias
: casas de los taínos y armadillo

Los cincuenta libros que forman la Historia general y natural de las Indias ofrecen al lector, además de la narración de los hechos, una serie de informaciones geográficas y etnográficas sobre el Nuevo Mundo, que revelan en Oviedo a un observador agudo y curioso de los aspectos de la naturaleza, tales como la flora, la fauna y las costumbres de los indígenas. Aunque, por orden de Carlos V, los distintos gobernadores de la América española proveyesen al escritor de todos los documentos requeridos y aunque tampoco careció de la docta asistencia del gran geógrafo Juan Bautista Ramusi, la obra resulta más prolija que completa, debido a las pocas dotes de síntesis de su autor.

La Historia general y natural de las Indias, que siguió los lineamientos de Plinio, fue la primera catalogación de la fauna y flora americanas. Aunque sirvió para transmitir a los lectores europeos (la obra se tradujo rápidamente a otras lenguas) la peculiaridad y la grandeza del continente, también sembró las confusiones más duraderas sobre la naturaleza del Nuevo Mundo. El autor no parecía simpatizar con los nativos, a los que veía crueles y hasta degenerados, pero en los últimos tramos de su escritura se aprecia un cambio de percepción. En ellos dejó constancia de las atrocidades que se cometían al transformarlos en bestias de carga o, peor aún, en comida. Estilísticamente es notable la ausencia deliberada de todo exceso retórico, vicio que critica en otros historiadores de su tiempo. La Historia recoge también la Relación del nuevo descubrimiento del famoso río grande de las Amazonas de Gaspar de Carvajal, que recorrió estos parajes con Francisco de Orellana.

Autor muy prolífico, Gonzalo Fernández de Oviedo escribió también una novela de caballería, Don Claribalte (1519), y numerosos libros históricos y de carácter cortesano, como el titulado Batallas y quincuagenas (1550), las Reglas de la vida espiritual y secreta teología (1548), el Tratado general de todas las armas (1551), y el Libro de linajes y armas (1552). Su obra revela el conocimiento de muchos y variados autores: Tolomeo, Aristóteles, Plinio, Cicerón, Ovidio, Vitruvio, San Agustín y Petrarca, cuya tierra, junto con las correspondientes costumbres, evoca a veces en las descripciones americanas.

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