Hu Jintao

(Jixi, 1942) Político chino que asumió la presidencia de la república en marzo de 2003. Hu Jintao nació en Jixi, en la provincia oriental de Anhui, en diciembre de 1942, según la biografía oficial, pero los sinólogos extranjeros llegaron a la conclusión de que su lugar de nacimiento fue Shanghai, hijo de un maestro y comerciante que murió durante la Revolución Cultural (1966-1976).

La conveniencia política del origen campesino y la vinculación de sus antepasados con la región rural de Anhui explican la discrepancia en cuanto a sus orígenes. Su padre fue considerado un pequeño burgués, propietario o comerciante en la escala social establecida por los comunistas en 1949.

Primeros pasos en la política

Ingeniero hidráulico, diplomado por la prestigiosa Universidad Tecnológica de Quinghua, en Pekín, en 1965, y miembro de la Liga de Juventudes Comunistas, en medio de las turbulencias de la Revolución Cultural sufrió una represalia por los Guardias Rojos, que lo sometieron a dos meses de «reforma a través del trabajo», a manera de formación política.


Hu Jintao

En 1968 Hu fue enviado a la lejana provincia de Gansu para trabajar en un proyecto de su especialidad: obras de irrigación y construcción de la presa de las gargantas de Liujia en el Huang He (río Amarillo). Su jefe provincial y protector, Song Ping, llegó a ser una figura influyente en el sector reformista del partido.

Tras el ascenso al poder de Deng Xiaoping (1978), Hu retornó a Pekín en 1981 para estudiar en la Escuela Central del partido, donde conoció a Hu Yaobang, flamante secretario general del PCCh, que se encargó de acelerar su carrera al promoverlo a secretario del comité provincial de la Liga de las Juventudes Comunistas en 1982 y miembro suplente del comité central.

En 1985, en un momento de pugna encarnizada entre reformistas y conservadores, fue designado secretario del partido en la provincia de Guizhou, en el suroeste, pobre y montañosa, su primer puesto de responsabilidad ejecutiva. Fiel a la inspiración liberal, ofreció refugio a algunos intelectuales que huían de las purgas y crispaciones autoritarias, como el filósofo y crítico literario Liu Zaifu, que terminaría exiliado en Estados Unidos.

Cuando Hu Yaobang cayó en desgracia, Hu Jintao aceptó disciplinadamente la nueva situación y asumió la autocrítica contra «la liberalización burguesa». Su ascenso prosiguió al ser elegido miembro de pleno derecho del comité central, confirmado en el XIII Congreso del PCCh (octubre de 1987), y diputado de la Asamblea Nacional Popular, en marzo de 1988.

Delfín de Deng Xiaoping

Hu fue el primer dirigente no militar en asumir la dirección del PCCh en el agitado Tíbet entre 1988 y 1992. Realizó una visita de cortesía al Panchen Lama en Xigatse, pero la muerte de éste agravó la tensión y exacerbó el descontento. Ante las manifestaciones antichinas que se sucedieron en Lhasa, en marzo de 1989, impuso la ley marcial, detuvo a los supuestos agitadores y reprimió con dureza a los manifestantes, de los que al menos cuarenta resultaron muertos por disparos del ejército. No obstante, los seguidores del líder religioso Dalai Lama creen que Hu es un hombre con el que se puede dialogar.

Impresionado por su actuación en el Tíbet, el entonces patriarca Deng Xiaoping lo señaló como uno de sus probables delfines, en vísperas de la sangrienta represión de la disidencia en la plaza de Tiananmen, en Pekín, en junio de 1989. Alegando que padecía el mal de altura, Hu se trasladó a Pekín para recuperarse, y en la crisis que siguió a la intervención del ejército contra los estudiantes, no dudó en situarse del lado de los conservadores.

Alumno de la Escuela Central del partido en 1991, efectuó algunas investigaciones sobre la socialdemocracia y el poscomunismo en Europa. En el congreso del PCCh de octubre de 1992, en el que se produjo un amplio reajuste de la dirección, fue reelegido miembro del comité central y ascendió al comité permanente del politburó, máximo órgano ejecutivo, que entonces contaba con siete miembros. En 1993 pasó de alumno a director de la Escuela Central del partido, dominada por los epígonos de Deng Xiaoping, partidarios de la economía de mercado según el criterio de «un país, dos sistemas».

Confirmado en todos sus cargos por el XV Congreso del PCCh (septiembre de 1997), la Asamblea Nacional Popular lo eligió vicepresidente de la república en marzo de 1998 y sucesor designado de Jiang Zemin, aunque en ese momento, tras el fallecimiento de Deng, ocupaba el quinto lugar en la jerarquía.

Encargado de dirigir una alocución al país con motivo del bombardeo por la OTAN de la embajada china en Belgrado (8 de mayo de 1999), su dureza retórica dio pábulo a la hipótesis de que era un nacionalista identificado con las corrientes tradicionales de hostilidad hacia Estados Unidos. Culminó su carrera al ser designado vicepresidente de la Comisión Militar Central en septiembre de 1999. En una reunión del politburó (abril de 2000), Jiang Zemin le señaló explícitamente como su sucesor.

El sucesor de Jiang Zemin

Al analizar su trayectoria, los sinólogos subrayan dos características. En primer lugar, su visión de China rural y populista, atrasada, como puede apreciarse en las provincias pobres del interior, en las que pasó gran parte de su vida, muy diferentes del clima de mundialización y negocios fáciles que se respira en Pekín o Shanghai. En segundo lugar, su pragmatismo tecnocrático y su absoluta fidelidad a los intereses del PCCh, inflexible ante cualquier negligencia, e inspirado siempre por el doble criterio de la estabilidad política y el avance económico.

Para preparar su llegada al poder supremo y paliar al mismo tiempo su falta de experiencia internacional, Hu dedicó buena parte de 2001 a viajar al extranjero. Durante su periplo europeo mantuvo entrevistas con Tony Blair, Gerhard Schröder y Vladimir Putin. En mayo de 2002 realizó una visita a Estados Unidos y se reunió con el presidente George W. Bush.

En el XVI Congreso del PCCh, celebrado en Pekín, fue elegido secretario general, cargo en el que sucedió a Jiang Zemin, el 15 de noviembre de 2002. El comité permanente del politburó pasó de siete a nueve miembros, una ampliación fruto del delicado compromiso entre los aliados de Hu y los protegidos del jubilado Jiang Zemin. Éste permaneció como presidente de la Comisión Militar Central.

El nuevo secretario general, que encarna la cuarta generación de dirigentes desde 1949, deberá tener muy en cuenta las ideas y los intereses de los que contribuyeron a su encumbramiento. Además de proseguir la modernización del país y del partido, y de luchar contra la corrupción y el clientelismo, tendrá que hacer frente a una situación financiera calamitosa, pero sin modificar la superestructura política. Mantuvo una actitud poco comprometida en la crisis de la ONU sobre Iraq.

Aunque defensor a ultranza del dogma de la hegemonía comunista, el XVI Congreso del PCCh decidió el abandono práctico de la lucha de clases y la entrada en el partido de los representantes del sector privado de la economía, de la nueva clase burguesa surgida del desarrollo económico capitalista, «las fuerzas productivas avanzadas», según la jerga oficial.

La renovación de la jerarquía política se completó en la sesión plenaria de la Asamblea Nacional Popular, en la que Hu Jintao fue elegido presidente del Consejo de Estado de la república (jefe del Estado), el 15 de marzo de 2003 por una mayoría abrumadora: 2.937 votos a favor, 4 en contra y 3 abstenciones. Por primera vez, el jefe del Estado era un líder que inició su carrera después de la toma del poder por los comunistas en 1949, en un país profundamente transformado, de espaldas al comunismo y en vías de un acelerado crecimiento económico.

Pero Jiang Zemin, desde la Comisión Militar Central, cargo equivalente a jefe supremo del ejército, puede retener parte del poder. Esta situación de bicefalia en la cúspide, que ya se produjo en los últimos años de Deng Xiaoping, refleja el equilibrio entre los veteranos y los más jóvenes, conservadores y reformistas, garantía de la continuidad tradicional.