Pierre Klossowski

(París, 1905 - 2001) Escritor francés de origen polaco. Hermano del pintor Balthus y amigo de Georges Bataille, causó escándalo con Sade, mi prójimo (1947). Lo mejor de su obra narrativa es la trilogía Las leyes de la hospitalidad: Roberta, esta noche (1954), La revocación del edicto de Nantes (1959) y El apuntador (1960). Es autor también de importantes ensayos (Nietzsche y el círculo vicioso, 1969; Los últimos trabajos de Gulliver, 1975).


Pierre Klossowski

Hijo de Baladine Klossowska, compañera del poeta Rilke, Pierre Klossowski figuró entre los principales colaboradores de Bataille en la fundación del grupo "Contre-Attaque" (1935), de la revista Acéphale (1936) y del Collège de Sociologie (1937-1939). También tuvo contacto con el grupo de surrealistas que capitaneaba A. Breton y se interesó por la Sociedad Psicoanalítica de Marie Bonaparte. Vinculado asimismo a la figura de W. Benjamin, que participó en las actividades del Collège, tradujo de este último el ensayo La obra de arte en la época de su reproducibilidad técnica, y fragmentos del ensayo sobre Goethe. De su actividad como traductor destacan, además, las traducciones de La Gaia ciencia de Nietzsche, del Tractatus de Wittgenstein, del Nietzsche de Heidegger y de la Eneida.

Tras una crisis religiosa ingresó en el seminario de Saint-Maximin, que abandonó definitivamente al final de la guerra, en 1945, después de haberse unido a la Resistencia. Su primera obra narrativa, publicada en 1950, es fruto de esta experiencia: La vocación suspendida (La vocation suspendue). Aunque escrita en tercera persona, la novela presenta nítidos rasgos autobiográficos y refleja los dos polos entre los que transcurren las obsesiones del autor, gran conocedor y estudioso de la obra del marqués de Sade: la religión y el erotismo. El protagonista abandona sus estudios eclesiásticos y se enfrenta a un mundo agitado por grandes paroxismos ideológicos y sociales. Hay un Partido Negro que ha impuesto el terror en el mundo, y que unas veces recuerda el nazismo y otras parece más bien una secta religiosa o una inquisición.

En este último papel, el Partido Negro ejerce como una especie de policía teológica que persigue a los herejes, analiza la producción de los pensadores y proyecta sus sospechas sobre diversas formas de religiosidad, desencadenando, cuando hace falta, un auténtico terror espiritual. El protagonista asiste a la persecución de una de esas devociones que se tienen por desviadas, y en torno a la cual se tejen la intriga y la delación. En la trama, compleja y oscura, se mezclan alusiones al antisemitismo y a la homosexualidad y acaban confundiéndose perseguidores y perseguidos: si la comunidad devota se beneficiara de la tolerancia, acabaría prevaleciendo y negando la tolerancia a los demás.

Es característica de ésta y de sus siguientes obras la repetición de las acciones y del análisis de las mismas, hasta el punto de que ese reiterado análisis acaba cobrando mayor importancia que la narración. En La vocación suspendida la técnica reiterativa se manifiesta en la reflexión sobre lo actuado, mientras que en Las leyes de la hospitalidad (Les lois de l'hospitalité), el autor construye una repetición de la realidad en su reflejo escénico. Esta trilogía, compuesta por Roberta, esta noche (Roberte, ce soir, 1954), La revocación del edicto de Nantes (La Révocation de l'édit de Nantes, 1959) y El apuntador (Le souffleur, 1960), aborda el espinoso tema de la prostitución conyugal. Y en El Baphomet (Le Baphomet, 1965) la reiteración alcanza su cumbre expresiva, al convertirse en metáfora de las reencarnaciones; previamente había publicado El baño de Diana (Le bain de Diane, 1956).

Entre sus trabajos teóricos destacan Sade, mi prójimo (Sade mon prochain, 1947), un ensayo en el que hizo una original interpretación del marqués de Sade; Tan funesto deseo (Un si funeste désir, 1963), y Nietzsche y el círculo vicioso (Nietzsche et le cercle vicieux, 1969). Tanto en el campo del ensayo como en el de la narrativa los temas del mal, el erotismo y la locura son analizados por Klossowski como medios de acercamiento a una zona desconocida en torno a la que gira nuestra propia vida; para Klossowski, el peso de todo el pensamiento occidental crea un obstáculo a este acercamiento, que se presenta como una serie continua de enmascaramientos de los que hay que librarse. Klossowski erigió a Nietzsche y Sade en símbolos de un tipo de pensamiento que rompe las leyes y la lógica de la razón universal.