Julius Streicher

(Ausburgo, 1885 - Nuremberg, 1946) Político alemán. Fue una de las figuras más destacadas del III Reich en lo referente a la propaganda y educación antisemita, a través de su periódico Der Stürmer. Durante la Segunda Guerra Mundial ocupó el puesto de Gauleiter de Franconia. A lo largo de veinticinco años se dedicó a educar a las masas en el odio y las incitó a la persecución y el exterminio de la comunidad hebrea. Fue juzgado por el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg y condenado a muerte por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.


Julius Streicher

La figura de Streicher fue si duda una de las más polémicas en la primera mitad del siglo XX en Alemania. Desde muy joven mostró una predisposición a la enseñanza, lo que le llevó a licenciarse como maestro de escuela. Hombre de firmes ideas ultranacionalistas y antisemitas, destacó durante la Primera Guerra Mundial por sus servicios en el ejército alemán; llegó a ser condecorado en varias ocasiones.

Tras la imposición a Alemania del Tratado de Versalles, Streicher radicalizó sus propuestas, y junto a otros seguidores suyos, también destacados ultraderechistas, se integró en el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán en 1922. A partir de ese momento comenzó a codearse con la cúpula nazi e incluso participó en el fracasado Putsch de Múnich de 1923, junto a Adolf Hitler. Streicher y Hitler mantenían una estrecha relación. Prueba de ello es el hecho de que la obra del dictador, Mein Kampf, recoge episodios que relatan la dedicación de Streicher al partido.

Streicher se ofreció para ser el educador de las masas alemanas en el antisemitismo y en el año 1923 fundó el periódico Der Stürmer ('El Atacante'). La publicación nació con la vocación de convertirse en portavoz extraoficial del Partido Nacionalsocialista y de abrir los ojos a las masas sobre el peligro que representaba la comunidad judía. En un principio, Streicher tan sólo se dedicó a las labores de editor, pero en 1935 se convirtió en propietario del periódico.

En su primera época, incluso los dirigentes del partido nazi tuvieron que desmarcarse de los comentarios antisemitas del diario, dada la gravedad de los mismos. El periódico fue prohibido antes de que los nazis llegasen al poder. Durante todo la vida de la publicación su línea editorial fue primordialmente antisemita. Conforme el partido se fue haciendo con más parcelas de poder, Streicher consiguió dominar otras publicaciones, como el diario Fraenkische Tageszeitung o diferentes periódicos locales de Nuremberg.

La participación de Streicher en la actividad de los nazis no estuvo restringida al ámbito de sus publicaciones, sino que también le llevó a ostentar diversos cargos políticos. En el periodo comprendido entre 1925 y 1940 desempeñó el puesto de Gauleiter (líder zonal) de Franconia. También fue miembro de la legislatura provincial de Baviera entre 1924 y 1932, e incluso logró hacerse con un escaño en el Reichstag en representación del partido nazi. Desde su cargo en Franconia logró que se prohibiera a los judíos la entrada en restaurantes y cafés, e intentó por todos los medios que las autoridades los obligasen a vivir en guetos. Como recompensa a su dedicación, el partido nazi le otorgó el distintivo de Obergruppenfuhrer ('general') de las SA.

Cuando en 1933 el Partido Nacionalsocialista llegó al poder, Streicher pudo llevar a la práctica su ideario antisemita. Al poco tiempo fue nombrado director del Zentralkomitee zur Abwehr der Judischen Greuel und Boykotthetze ('Comité de Defensa contra la Atrocidad Judía y de Campaña de Boicot'). Desde este puesto dirigió, junto a otras autoridades nazis, el boicot antisemita del 1 de abril de 1933. Cuando éste fue aprobado por el gobierno nazi el 29 de marzo, Streicher comenzó su trabajo de dirección. Al día siguiente publicó en su periódico un artículo titulado Derrotar a los enemigos del mundo, en el que firmaba como máximo director de dicho comité.

Muchos ciudadanos judíos habían tratado de evitar el boicot con el traspaso de sus negocios a comerciantes alemanes, pero Streicher proclamó que esas posesiones debían ser consideradas también como hebreas y, por lo tanto, aplicárseles las mismas medidas de presión. A través de todas sus palabras y de sus actos Streicher autoasumió, expresamente, el título de Cazador de Judíos Número Uno de la Alemania Nazi. Fue el instigador y coautor de las leyes de Nuremberg y, en 1938, en un artículo aparecido en su periódico con el título de Guerra contra el enemigo mundial, clamó a favor del exterminio de la comunidad judía.

Desde las páginas de Der Stürmer se acusó a los judíos de todos los males que padecía Alemania, como, por ejemplo, de la explosión en Estados Unidos del dirigible Hindenburg. Pero el tema predilecto de Streicher era el asesinato ritual, sobre el que escribió en el diario a partir de 1934. Sus artículos, que relataban supuestos asesinatos rituales cometidos por judíos, provocaron protestas internacionales, puesto que la falsedad de las acusaciones era evidente.

Esta propaganda se basaba en una creencia medieval que suponía que, durante las celebraciones de la pascua judía, se cometían asesinatos de niños cristianos. Streicher puso todo su empeño en hacer creer a la sociedad alemana que esa práctica se seguía manteniendo en aquella época y para ello no escatimó medios, llegando a utilizar dibujos y fotografías trucadas de los supuestos rituales. El tema del asesinato ritual solía aparecer en ediciones especiales, entre las que destacó la aparecida en mayo de 1939.

Desde 1935 Streicher empezó a prestar especial atención a la instrucción de los niños y de la juventud alemana. Creía que había que adoctrinar desde las más tempranas edades a la población en el odio a los judíos. Para ello se crearon las reuniones de la Juventudes Hitlerianas, que tenían lugar todos los veranos en Nuremberg. Streicher se encargaba de organizar todo lo referente a estas concentraciones, entre las que destacó la celebrada el 22 de junio de 1935 en la Montaña Sagrada, en las cercanías de la ciudad.

Al mismo tiempo comenzó a editar libros de texto para la enseñanza en las escuelas germanas, como el que escribió Fink con el título La cuestión judía y la instrucción en la escuela. El prólogo del libro estaba escrito por el propio Streicher, y en sus páginas se enfatizaba la necesidad de inculcar el antisemitismo en los niños, además de sugerir la forma en la que debían ser introducidos los temas. De la misma manera, Streicher editó cuentos infantiles antisemitas desde sus oficinas de Der Stürmer.

Conforme se acercaba la Segunda Guerra Mundial, Der Stürmer aumentaba su incitación a la persecución y exterminio de los judíos. Quizá el peor año fue 1938, cuando salieron más ediciones especiales del diario. El propio Streicher tomó parte activa en la organización de las manifestaciones contra la comunidad judía que se produjeron el 9 y 10 de noviembre de 1938. En el otoño de ese mismo año anunció su plan de destruir las sinagogas judías en un encuentro con la prensa de Nuremberg, y declaró que él en persona sería quien pusiese en marcha la grúa que derribaría todos los símbolos judíos.

Pero en noviembre de 1938 se descubrieron algunas irregularidades en el Gau (zona) de Franconia, relativas a la "arianización" de las propiedades judías. Este proceso estaba regulado en todos sus términos por el estado nazi, que había decretado la transferencia de las propiedades hebreas a las arcas del Estado. En Franconia, en virtud de algunos acuerdos secretos, muchas de las ganancias no fueron entregadas a la hacienda pública. Goering creó una comisión de investigación que halló culpable a Streicher, quien fue destituido de su cargo como Gauleiter en febrero de 1940. A pesar de ello, Streicher pudo continuar con sus actividades antisemitas. Su asociación con Hitler era todavía muy estrecha, como prueba el hecho de que el Führer lo visitara en Nuremberg con motivo de su cincuenta cumpleaños.

Al finalizar la guerra, Streicher trató de escapar del acoso aliado bajo una identidad falsa. A pesar de que se hizo pasar por pintor de casas, fue reconocido y apresado por soldados norteamericanos el 23 de mayo de 1945. Fue uno de los procesados por el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg. Durante su juicio se utilizaron los artículos de su periódico como prueba de la acusación por los cargos de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

El tribunal sentenció que era posible que no estuviese directamente implicado en la comisión física de los asesinatos de judíos, pero que había alentado y conocía tales actos, al igual que el exterminio masivo en los campos de concentración del Este. La sentencia recalcó que su mayor delito fue hacer posible todos aquellos crímenes, que no se hubiesen producido sin el envenenamiento de las mentes que Streicher llevó a cabo. Fue declarado culpable y condenado a morir en la horca; la sentencia se cumplió en 1946.