Duque de Wellington

(Arthur Wellesley, duque de Wellington) Militar y político británico (Dublín, Irlanda, 1769 - Walmer Castle, Kent, Inglaterra, 1852). Entró en el ejército en 1787. Luego sirvió en la India, donde su hermano Carlos -el marqués de Wellesley- era gobernador (1796-1805). Y, siguiendo también a su hermano, entró en política como diputado conservador en la Cámara de los Comunes en 1805, y ejerció como secretario para Irlanda en 1807.


El duque de Wellington (detalle de un retrato de Goya)

En 1808 fue puesto al mando del ejército que Gran Bretaña envió a Portugal para combatir contra la ocupación francesa de la península Ibérica. En aquel mismo año hubo de regresar a Inglaterra para responder ante un tribunal por haber permitido la retirada de Junot tras derrotarle en los alrededores de Lisboa. Fue declarado inocente y autorizado a continuar la dirección de la Guerra Peninsular (Guerra de la Independencia, para la historiografía española, de 1808-14).

La suerte de la guerra le fue desfavorable hasta 1810. Pero, después de contener el avance francés hacia Lisboa en Torres Vedras (1811), comenzó una ofensiva victoriosa hacia el centro de la Península, contando con el apoyo de la guerrilla autóctona, que debilitaba la posición militar de los franceses: tomó Ciudad Rodrigo y Badajoz, derrotó a Marmont en la batalla de los Arapiles, ocupó Madrid (1812), persiguió a José I Bonaparte hacia el norte hasta infligirle dos nuevas derrotas en Vitoria y San Marcial (1813), traspasó los Pirineos y, ya en territorio francés, venció definitivamente a Soult en Toulouse (1814).

Su avance fue simultáneo al de las tropas alemanas y rusas que culminó en la batalla de Leipzig; y ambos éxitos aliados determinaron la caída de Napoleón y la restauración de los Borbones, tanto en España (Fernando VII) como en Francia (Luis XVIII).

El inesperado regreso de Napoleón al poder durante el Imperio de los Cien Días obligó a sus enemigos a formar una nueva coalición, enviando un ejército bajo el mando de Wellington, que le derrotó definitivamente en la batalla de Waterloo (1815).

Sus servicios militares a la Corona durante las guerras napoleónicas le valieron sucesivamente los títulos de conde, marqués (1812) y duque (1814) de Wellington. Posteriormente desempeñó misiones diplomáticas; participó en el Congreso de Viena (1815) y, como miembro del gabinete presidido por Liverpool, en los de Aix-la-Chapelle (1818) y Verona (1822). Fue primer ministro en 1828-30 y luego ministro en los gobiernos de Peel (1834-35 y 1841-46).

Desde esos cargos y el de comandante en jefe del ejército, tuvo una influencia incontestable, tanto más cuanto que la joven reina Victoria le adoraba. Su postura política fue ultraconservadora, pues consideraba que la Constitución inglesa era perfecta y no necesitaba ninguna reforma (por eso se opuso, por ejemplo, a la reforma electoral de 1832). Fue el último general que gozó de verdadero poder político en el Reino Unido.