Francisco de Goya

 
Prendimiento de Cristo [boceto]
1798
Lienzo. 0,40 x 0,23
Museo del Prado, Madrid.

En los mismos años en que cultiva con asiduidad el retrato y participa activamente en la vida social madrileña, antes de que la sordera primero, y los acontecimientos de la guerra napoleónica luego, le ensombrezcan y aíslen, Goya cultiva también la pintura religiosa al uso, rindiendo tributo en más de una ocasión al neoclasicismo de Mengs, imperante aún. Por ello tiene más interés, y calidad casi excepcional, este soberbio boceto.

En 1788 el Cabildo de Toledo le encarga un lienzo para la sacristía de la catedral: el Prendimiento de Cristo (derecha). El cuadro, concebido como escena nocturna iluminada por una linterna, fue realizado con gran vivacidad y energía expresiva (la reciente limpieza ha evidenciado), cualidades que se extreman en un boceto preparatorio (izquierda), el cual muestra una vibración luminosa, un gusto por los contrastes violentos y una libertad de pincel que casi hermanan con las obras de su madurez.

Sin duda, el sentir de Goya iba ya en esta dirección de apasionamiento luminoso y dramático, que hay que hacer entroncar con Rembrandt. Las exigencias de la moda y el deseo de realizar también el noble "estilo arquitectónico" que sus ilustrados amigos admiraban, le hizo refrenar ese ímpetu poderoso, que se escapa con frescura e intensidad asombrosas en aquel pequeño boceto.

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