Agustín Gamarra

(Apurimac, actual Perú, 1785 - Ingavi, Bolivia, 1841) Militar y político peruano. Su extraordinaria peripecia vital es un compendio de los dramáticos conflictos americanos de la primera mitad del siglo XIX. En las guerras de la independencia se distinguió en el lado realista, peleando a las órdenes de José Manuel Goyeneche y Barreda, Joaquín de la Pezuela y José de la Serna; pero ni siquiera sus repetidas hazañas militares evitaron que siempre se desconfiara de él como secreto partidario de la independencia.


Agustín Gamarra

Pasó luego a luchar al lado de los patriotas peruanos: en 1821, en efecto, se unió a José de San Martín, y a pesar de que fue jefe de Estado Mayor del ejército libertador en la batalla de Ayacucho, en 1824, antes había sido condenado a muerte por su conducta en la batalla de la Macacona, salvándolo Andrés de Santa Cruz. En Perú fue partidario de la destitución de Simón Bolívar, y después obligó a José de la Serna a abandonar Bolivia.

Ascendió a mariscal en 1828, y a raíz de la derrota peruana en la guerra contra Colombia, derrocó al presidente José de La Mar y Cortázar y firmó con Colombia el tratado de Guayaquil, cediendo las reclamaciones peruanas sobre la ciudad. En 1829, Agustín Gamarra fue nombrado presidente constitucional, cargo que desempeñó hasta 1833. Durante su mandato trató de construir el Gran Perú, un ideal cuya realización requería la anexión de Bolivia y que provocó un enfrentamiento continuo con los bolivianos.

Exiliado en Chile, promovió, al igual que Andrés de Santa Cruz (pero con fines distintos), la Confederación Peruanoboliviana; pero cuando ésta se creó, se alió con Chile y participó en la expedición victoriosa de Manuel Bulnes Prieto contra la Confederación (1839), volviendo a ocupar la presidencia de Perú. Gamarra redactó una nueva constitución de signo conservador y nacionalista. En 1841 su intervención en territorio boliviano, dirigida en principio contra Andrés de Santa Cruz, se saldó con su derrota en la batalla de Ingavi, en la que pereció, y con la que la independencia de Bolivia quedaba definitivamente consolidada.