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Jacob Grimm

(Jacob o Jakob Ludwig Grimm; Hanau, 1785 - Berlín, 1863) Filólogo, historiador y escritor alemán. Junto con su hermano Wilhelm Carl (1786-1859), fue una de las figuras intelectuales más relevantes del Romanticismo alemán. Las recopilaciones y estudios sobre los cuentos folclóricos alemanes que ambos realizaron en su juventud les proporcionaron fama mundial, y les convirtieron en dos de los autores más clásicos y conocidos de toda la literatura universal.

Jacob Ludwig y Wilhelm Carl eran los dos hermanos mayores de una familia numerosa compuesta en total por cinco hermanos y una hermana. Toda la familia se caracterizaba por su profunda religiosidad calvinista, y varios de sus antepasados y parientes más directos ejercieron como pastores protestantes. El padre de la familia, Philipp Wilhelm, era un jurista que disfrutaba de una posición acomodada de funcionario en Hanau, antes de trasladarse a Steinau, otra pequeña ciudad del estado de Hesse.


Jacob Grimm

La muerte prematura del padre, en 1796, dejó a la familia en una situación económica muy precaria. El fallecimiento de la madre años después, en 1808, dejó al joven Jacob, que tenía entonces 23 años, como responsable de una familia con cuatro hermanos y una hermana menores.

Muy unido durante toda su vida a su hermano Wilhelm, ambos habían realizado sus estudios de secundaria en Kassel, y luego estudiaron Derecho en la Universidad de Marburgo entre 1802 y 1806, con la intención de continuar la trayectoria de funcionario de su padre. Un hecho decisivo reorientó, sin embargo, su vocación: el haber conocido al poeta romántico Clemens Brentano, que les transmitió su pasión por la poesía folclórica.

Los hermanos Grimm llegaron incluso a colaborar como recolectores en la célebre colección de cantos populares alemanes que, con el título de El cuerno mágico de la juventud, publicaron Brentano y Achim von Arnim entre 1805 y 1808. Y además, comenzaron a recoger, en aquellos años, los cuentos que años después formarían parte de su celebérrima colección Cuentos de la infancia y del hogar. Entre las enseñanzas extraídas de aquella labor estaba el convencimiento, típicamente romántico, de que la "Naturpoesie" o poesía natural o del pueblo era anterior y superior a la "Kunstpoesie" o poesía artística o artificiosa de los escritores cultos.

Por la misma época, los hermanos Grimm entraron en contacto también con Friedrich Karl von Savigny, insigne jurista, que les descubrió el mundo de los textos jurídicos antiguos y contribuyó enormemente a su rigurosa formación científica. Menos directa, pero igualmente importante, fue la influencia que por la misma época recibieron de los escritos del filósofo Johann Gottfried Herder (1744-1803), auténtico precursor-fundador del romanticismo alemán que reivindicaba, como Brentano, la cultura popular como la expresión más auténtica del espíritu y de la historia del pueblo alemán.

En 1805, Jacob acompañó a Savigny a París para estudiar textos jurídicos de la Edad Media, y un año después ganó un puesto de funcionario en Kassel. Wilhelm Grimm, de salud muy delicada, no se encontraría en condiciones de trabajar de forma estable hasta 1814.

El estallido de la guerra contra Napoleón, y el expansionismo francés, que pronto alcanzó al estado de Hesse, obligaron a Jacob Grimm a escapar y a convertirse en bibliotecario privado del rey de Westfalia en 1808. Allí fue donde escribió alguno de sus primeros estudios importantes, como Sobre los maestros cantores de la antigua Alemania (1811).

Un año después también se convirtió en auditor del Consejo de aquel estado, pero en 1813, cuando la amenaza francesa se despejó por completo, prefirió reintegrarse a su antiguo puesto de funcionario en Hesse. Poco después hubo de viajar por dos veces a París (en 1814 y 1815) como integrante de una delegación encargada de recuperar obras de arte robadas por el ejército napoleónico en Hesse y Prusia en los años anteriores.

Participó igualmente en el Congreso de Viena en 1814 y 1815, y en todos sus viajes encontró siempre tiempo para seguir buscando manuscritos antiguos y profundizando en sus estudios sobre la literatura y el derecho de la Edad Media. A partir de 1816, Jacob Grimm volvió a reunirse con su hermano Wilhelm, y ambos decidieron reorientar sus investigaciones jurídicas hacia el terreno de la literatura antigua y tradicional.

La renuncia a la estabilidad de sus trabajos de funcionarios implicó que viviesen en condiciones precarias, pero fue aquella la época en que trazaron las líneas maestras de su producción científica, que asentaron sobre dos bases muy bien definidas: el estudio comparado de la tradición antigua y de la moderna a través de la investigación de archivo y del trabajo de campo etnográfico, con el fin de desvelar su continuidad y relaciones en el tiempo; y el estudio comparado de la tradición alemana con otras tradiciones europeas, como la escandinava, eslavas, inglesa, escocesa, holandesa, española o italiana, con el fin de desvelar los contactos multiculturales e intentar trazar mapas y teorías sobre sus fuentes y evolución paneuropea.

Pocos años antes, en 1812, los dos hermanos habían publicado la primera edición de sus Cuentos de la infancia y del hogar, que había alcanzado un gran renombre y difusión, y en 1816 decidieron publicar la segunda edición, revisada y modificada. La colección reunía dos centenares de cuentos, la gran mayoría recogida de la tradición oral campesina.

Uno de los mayores méritos de los hermanos Grimm fue el de haber sabido respetar la sencillez y espontaneidad del discurso natural de estos cuentos, en vez de transformarlos con los artificios cultistas y moralistas de otras recopilaciones anteriores. Aunque no tuvieron más remedio que intervenir ocasionalmente en algunos de los textos, para resolver ambigüedades o confusiones, la colección de cuentos de los hermanos Grimm está considerada como la primera realizada en la historia con criterios auténticamente rigurosos y científicos, muy cercanos a los que utiliza la etnografía moderna.

Ambos hermanos llegaron incluso a defender apasionadamente su método frente a quienes les reprochaban no haber ornamentado o haber sacado más partido literario de aquellos cuentos. Jacob aducía que la belleza incontaminada de la "Naturliteratur" o literatura natural era más pura, trascendental y divina que la de la "Kunstliteratur" o literatura artística, y Wilhelm incorporó a la segunda edición de los cuentos un prólogo titulado Sobre la naturaleza del cuento en que defendía que los cuentos folclóricos contemporáneos descienden directamente de los mitos religiosos antiguos, y que su importancia literaria e histórica están muy por encima de lo que se había tradicionalmente considerado hasta entonces.

Algunas de las ideas de los dos hermanos han acabado revelándose posteriormente como falsas y de un idealismo excesivamente romántico. Por ejemplo, toda su teoría sobre el origen divino de la cultura y sobre la decadencia progresiva que la había acompañado a lo largo de su evolución histórica fue desmentida por generaciones de antropólogos posteriores. Pese a ello, los avances realizados por ambos hermanos en el terreno del análisis literario y cultural constituyeron progresos importantes en el panorama de las ciencias humanas de la Edad Moderna, sobre todo si se comparan con los de épocas precedentes.

Entre 1816 y 1818, los hermanos Grimm publicaron en varios volúmenes las Leyendas alemanas, que continuaban, en el terreno de la leyendística, la labor iniciada y los métodos ensayados en la anterior colección de cuentos. Aunque esta nueva obra nunca llegó a alcanzar la celebridad y la difusión de la anterior, consolidó su reputación de auténticos precursores en la recopilación folclórica moderna.

El interés de ambos hermanos continuó centrado durante bastante más tiempo en la literatura popular. De 1826 es su traducción de las Leyendas y tradiciones de hadas del sur de Irlanda, de Thomas Crofton Croker, para el que escribieron un extraordinario prólogo que resumía sus ideas sobre los cuentos de hadas paneuropeos. También por aquellos años, los dos hermanos Grimm se ocuparon intensamente del estudio de textos literarios arcaicos con fuerte presencia de lo popular, y realizaron importantes trabajos sobre el Cantar de los Nibelungos y sobre la obra El pobre Heinrich del escritor de comienzos del siglo XIII Hartmann von Aue.

A finales de la década de 1820, cada hermano eligió seguir caminos intelectuales más diferenciados, aunque nunca dejaron de estar unidos en lo personal y en lo académico. Mientras Wilhelm preparaba su trabajo Las leyendas heroicas alemanas, centrado en la Edad Media, Jacob volvió a los estudios filológicos, y sobre todo a los gramaticales. Pese a que todavía publicaría importantes trabajos literarios, como el dedicado en 1834 al ciclo cuentístico medieval de Reinhart el Zorro, intensificó los trabajos de su monumental Gramática alemana, que había comenzado a publicar en 1819 y culminaría en 1837.

La Gramática alemana es un colosal tratado de gramática histórica no sólo de la lengua alemana, sino de todas las lenguas germánicas, en el que sentó las bases de la lingüística comparada moderna. Sus contribuciones a la formulación de leyes fonéticas y etimológicas generales, o al análisis de las relaciones entre la historia de la lengua y los cambios de significado, resultaron trascendentales dentro del panorama científico de su época.

En esta obra formuló la llamada primera Ley de Grimm, que demostraba el principio de correspondencia en la evolución de las consonantes en lenguas pertenecientes al tronco indoeuropeo, lo que reforzaba observaciones y estudios previos realizados por el lingüista danés Rasmus Rask. La llamada segunda Ley de Grimm desvelaba el proceso de transformación de determinadas consonantes sonoras en sordas en las lenguas germánicas a partir del siglo V d.C. Sus hallazgos no sólo ejercieron una gran influencia en toda la lingüística histórica germánica, sino también en la románica y en la eslava. Por otro lado, en 1824, Jacob Grimm tradujo al alemán la gramática serbia de su amigo Vuk Stefanovic Karadzic, y en su introducción sobre las lenguas y las literaturas eslavas dejó patente la enorme profundidad de sus conocimientos e intereses.

Extraordinaria y muy influyente fue también su gran obra Antiguo derecho consuetudinario alemán, publicada en 1828, que sirvió de modelo a otras obras del mismo tipo publicadas en las décadas posteriores en Francia, Holanda, Rusia, España y diversos países eslavos.

En 1829, los hermanos Grimm perdieron el favor del príncipe elector de Hessen-Kassel, por lo que se vieron obligados a trasladarse a la cercana Universidad de Göttingen, donde durante años desarrollaron labores de bibliotecarios y profesores. Fue la época en que Jacob Grimm compuso su monumental Mitología germánica, ambicioso estudio comparativo de los mitos, leyendas, creencias y supersticiones de los pueblos germánicos antiguos y modernos con los de la tradición grecolatina y la cristiana. Aquella obra fue también seguida como modelo por diversas generaciones de mitógrafos posteriores, alemanes (Mannhardt, Müller) y europeos.

Pero la inestabilidad política volvió pronto a alterar la tranquilidad de los hermanos cuando el recién coronado rey de Hannover abolió en 1833 una constitución moderada que él consideraba excesivamente liberal. La enérgica protesta de los Grimm, junto con otros cinco profesores, tuvo como consecuencia su destitución fulminante, así como la obligada expulsión de Jacob del reino de Hannover. Los tres años siguientes hubo de pasarlos en Kassel, aunque nunca llegó a sufrir serios problemas de tipo económico, ya que su prestigio era por entonces tan extraordinario que numerosas universidades e instituciones de Alemania y de toda Europa se disputaban su presencia.

En 1840, la vida de los hermanos dio un giro definitivo cuando aceptaron la invitación del rey de Prusia, Federico Guillermo IV, para enseñar en la Universidad de Berlín. La estabilidad y tranquilidad que les ofreció su nueva situación les permitió comenzar la empresa más ambiciosa de cuantas se propusieron: el Diccionario alemán, gigantesco elenco de todas las voces alemanas con anotación de etimologías, variantes a lo largo de la historia, desarrollos semánticos, usos diversos, dialectalismos, coloquialismos, y citas de dichos y proverbios. Tan gigantesca empresa no pudo ser culminada: Wilhelm murió cuando la redacción del diccionario había avanzado hasta la letra D, y Jacob cuando alcanzaba a la letra F. Hubieron de ser generaciones de estudiosos posteriores los que lograran concluir su ambicioso empeño, que sirvió de modelo a muchos otros diccionarios históricos que se proyectaron en otros lugares de Europa.

En aquella misma cómoda y tranquila etapa berlinesa, Jacob Grimm, que al contrario que su hermano nunca contrajo matrimonio, realizó otra obra monumental más: la Historia de la lengua alemana. Ambos hermanos también realizaron por entonces una serie muy amplia de artículos y prólogos que acabarían siendo reunidos en sus Kleinere Schriften. La muerte de su hermano Wilhelm en 1859, cuatro años antes de la suya propia, dejó a Jacob sumido en un estado de postración anímica en el que sólo la entrega apasionada a su trabajo le pudo servir de alivio.

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