Alain Prost

(Saint Chamond, 1955) Automovilista francés. Piloto de Fórmula 1 entre 1979 y 1993, sus 51 triunfos en Grandes Premios le situaban a finales de los noventa como el corredor con más victorias parciales en la historia de la categoría reina del automovilismo. Obtuvo además cuatro victorias absolutas en el Campeonato del Mundo, cifra únicamente superada por los cinco títulos de otro gran mito de la velocidad, el argentino Juan Manuel Fangio.


Alain Prost

Miembro de una familia de clase media (su padre tenía un taller de muebles), pronto mostró grandes cualidades físicas y un apasionado interés por deportes como el golf, el esquí, el tenis y el fútbol, al cual quiso dedicarse profesionalmente. Se inició en el mundo del motor en las competiciones de karting, en las que obtuvo triunfos como el Campeonato de Francia de 1974 o el Premio Valente Elf al mejor alumno de la escuela de pilotos del circuito de Magny-Cours.

Sus éxitos en la especialidad le abrieron las puertas de la Fórmula Renault, categoría en la que logró los títulos de campeón de Francia (1976) y de Europa (1977); en este último año se produjo su debut en Fórmula 2, donde permaneció únicamente una temporada. Inmediatamente se incorporó a la Fórmula 3, antesala de la máxima especialidad del automovilismo en circuito: la Fórmula 1. Las seis victorias parciales cosechadas y la obtención final del Campeonato de Europa de 1979 le abrieron las puertas de la máxima categoría, en la cual debutó a los mandos de un McLaren.

En su primera carrera, el Gran Premio de Argentina, ya logró entrar en los puntos, y al final del Campeonato del Mundo obtuvo la decimosexta plaza final. En 1980 fichó por la escudería Renault para sustituir a su compatriota Jean-Pierre Jabouille, y un año después obtuvo su primer triunfo en el circuito francés de Dijon. Las dos temporadas siguientes, 1982 y 1983, le sirvieron para situarse por derecho propio entre los grandes del pilotaje, aunque también le granjearon cierta fama de segundón, ya que en ambas perdió la oportunidad de ganar el título mundial en la última carrera.

Para la temporada de 1984 volvió a McLaren, donde tuvo como compañero de equipo al veterano campeón austríaco Nikki Lauda, cuya mayor regularidad le permitió anteceder a Prost en la clasificación del Campeonato del Mundo. No obstante, el francés logró siete triunfos parciales, con las cuales refrendó su condición de gran estrella del automovilismo. La recompensa por sus esfuerzos en pos del cetro mundial llegó en 1985, año en el que se proclamó campeón del mundo por primera vez tras obtener la victoria en cinco grandes premios.

La temporada de 1985 dio inicio a una rivalidad que marcaría el futuro de la Fórmula 1: la del piloto francés con Ayrton Senna, joven estrella brasileña que empezaba a despuntar en aquella temporada. El segundo entorchado mundial de Prost llegó en 1986, tras una enconada disputa con sus rivales que no se resolvió hasta la última carrera de la temporada, el Gran Premio de Australia. En la campaña siguiente no pudo revalidar el campeonato, que fue a parar a manos de otro de sus grandes rivales, Nelson Piquet, aunque sí consiguió batir el récord absoluto de victorias que ostentaba hasta entonces el escocés Jackie Stewart, al conseguir en el Gran Premio de Portugal su victoria número 28.

De cara al Campeonato del Mundo de 1988, el patrón de McLaren, Ron Dennis, se hizo con los servicios de Ayrton Senna, ya por entonces gran enemigo deportivo de Prost. Se unieron así en la misma escudería los dos mejores pilotos del momento, lo que, unido a la superioridad del propulsor Honda montado por McLaren, se tradujo en un aplastante dominio de la escudería inglesa. Ese año el campeonato fue para el brasileño, que logró así su primer título mundial.

No obstante, Prost se tomó cumplida revancha en 1989: el campeonato se mantuvo igualado hasta la última carrera, que había de celebrarse en el circuito japonés de Suzuka. Prost se presentó en la pista nipona con una ligera ventaja sobre Senna, que debía quedar por delante del francés para hacerse con el título mundial. Sin embargo, una maniobra irregular efectuada por el brasileño provocó la salida de pista de ambos y la descalificación de aquél, lo cual aseguró el campeonato para Prost, que decidió a finales de ese año romper con la tensa situación generada por la convivencia con Senna en McLaren y fichar por la escudería italiana Ferrari.

El título de 1990 se volvió a resolver en la última carrera, con los mismos protagonistas y en una situación similar, aunque esta vez el desenlace fue al contrario, ya que la salida de pista de ambos benefició a Senna, que fue coronado como campeón por segunda vez. Durante 1991 se produjeron graves tensiones en el seno de Ferrari, resueltas finalmente con la salida del equipo de un Prost que no llegó a tomar parte en el último Gran Premio de la temporada. Tras las intensas experiencias vividas, el piloto francés decidió tomarse un año sabático y no firmó con ninguna escudería para competir en el ejercicio de 1992.

Su alejamiento del Gran Circo no duró mucho, ya que atendió la oferta de Williams para competir en las últimas carreras de la temporada. Con su nueva escudería afrontó en 1993 el reto de lograr su cuarto campeonato, que lograría tras una dura lucha con Damon Hill, segundo volante de su escudería e hijo del legendario piloto inglés Graham Hill. Prost consiguió en el Gran Premio de Inglaterra de ese mismo año su victoria número cincuenta en la F1 (en 198 carreras disputadas), cifra nunca alcanzada por otro piloto.

A finales de esa misma temporada decidió retirarse definitivamente, poniendo así fin a una de las carreras más fructíferas de la historia del automovilismo deportivo. Sus méritos quedan patentes en las escuetas pero rotundas cifras que arroja su paso por la Fórmula 1: 51 carreras ganadas, 32 pole position (primer lugar en la parrilla de salida tras los entrenamientos), 40 vueltas rápidas en carrera y 786,5 puntos totales conseguidos.


Ayrton Senna y Alain Prost

Con su retirada, para muchos prematura, la Fórmula 1 perdió a uno de sus grandes protagonistas y ganó para siempre a un mito. Su estilo, caracterizado por la frialdad y precisión en la trazada, el perfecto control de la mecánica y una extraordinaria habilidad para evitar situaciones conflictivas, contribuyó a fomentar la rivalidad con Ayrton Senna, que representaba una concepción diferente del pilotaje, más espectacular y basada en la intuición y el riesgo, aunque también más propensa a la comisión de errores.

El enfrentamiento entre ambos pilotos, trasladado frecuentemente más allá de los circuitos, contribuyó a dinamizar y dar relevancia a un espectáculo necesitado de nuevos alicientes, que alcanzó sus máximas cotas de popularidad durante los momentos culminantes de las carreras de Senna y Prost. A pesar de las agrias polémicas sostenidas entre ambos, Prost no dudó en rendir tributo público de admiración y respeto a su eterno rival tras la muerte de éste en el accidente acaecido durante la celebración del Gran Premio de San Marino, en el circuito Dino Ferrari de Imola.

Su presencia en la multitudinaria ceremonia póstuma celebrada en São Paulo (Brasil), en la cual acompañó en todo momento a los familiares de Senna, engrandeció aún más la figura de quien ya es considerado como una de las mayores glorias del deporte francés y mundial. Tras su retirada, Alain Prost ha continuado relacionado con el mundo de la competición como asesor técnico de varios equipos y comentarista televisivo. En 1996 puso en marcha una nueva escudería de Fórmula 1 tras hacerse cargo de la infraestructura del desaparecido equipo Ligier. En la actualidad reside en la localidad suiza de Yens junto a su esposa Anne Marie y sus hijos Nicolas y Sascha.