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Rafael Pombo

(Bogotá, 1833 – 1912) Poeta colombiano al que se considera uno de los nombres fundamentales del romaticismo sudamericano y que fue coronado poeta nacional en 1905.

Su familia formaba parte de la aristocracia criolla: su padre, Lio de Pombo O'Donnel, fue un destacado político, militar y diplomático cartagenero, que entre otras cosas firmó el tratado Pombo-Michelena de límites con Venezuela y se casó en Popayán con Ana Rebolledo, también de alta alcurnia. Rafael fue el hijo primogénito. Su tía paterna, Matilde, fue la madre de los hermanos Julio y Sergio Arboleda, también literatos y periodistas.

Como era costumbre, doña Ana enseñó a Rafael las primeras letras. A los once años, en 1844, ingresó en el seminario. El latín allí estudiado haría de él un diestro traductor de los clásicos; Marcelino Menéndez y Pelayo comentó acerca de sus traducciones: "No las hay más valientes y atrevidas en nuestra lengua". De los poetas grecolatinos tradujo el episodio de Laoconte de Virgilio y a Horacio. También vertió al castellano El poeta moribundo, de Alphonse de Lamartine, y el soliloquio de Hamlet de Shakespeare.

Parece que la inclinación por la poesía nació en Pombo desde muy temprano. Ya a los diez años había copiado versos y traducciones en un cuadernillo que tituló Panteón literario. En 1846 ingresó en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, donde estudió humanidades; en 1848 recibió el grado en matemáticas e ingeniería en el Colegio Militar que hacía poco había fundado el general Tomás Cipriano de Mosquera.

Aunque nunca ejerció formalmente esta carrera, se sabe que realizó algunos estudios para el mejoramiento urbano de Bogotá. Recién graduado, fue miembro de la Sociedad Filotémica, en cuyo periódico publicó por primera vez poesías bajo el seudónimo de Firatelio. Estas tempranas obras, cargadas de un tono sentimental, dejan entrever ecos de Campoamor, Zorrilla, Garcilaso y del legendario lord Byron.

Posteriormente viajó a Popayán, donde su familia materna tenía propiedades, escribiendo allí dos de sus poemas más conocidos: La copa de vino y Mi amor, firmado con el seudónimo de Edda. En compañía del escritor José María Vergara y Vergara fundó La Siesta, en 1852, órgano literario de marcado tinte romántico.

En 1855 viajó a Nueva York como secretario de la legación colombiana en esta ciudad. Permaneció 17 años en Estados Unidos, siendo ésta su época de plenitud creadora. Tal vez el contacto con una cultura y un idioma de sonoridades diferentes dio un giro universal a su obra. También mantuvo contacto con personalidades de la intelectualidad como Longfellow y Bryant. Tradujo por ese entonces a poetas ingleses, franceses y alemanes, y sus llamados Cuentos pintados se publicaron por primera vez en esa ciudad.

Pombo fue coronado como poeta nacional el 20 de agosto de 1905, en el teatro Colón. El 6 de febrero de 1912 reemplazó a Manuel María Mallarino como miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, de la que fue secretario perpetuo.

La obra de Rafael Pombo

Con Pombo nace, en un entorno de acento todavía colonial, una poesía nueva en el continente. Su lírica funde subjetividad y meditación filosófica, reflexivo sentimiento del amor y de la naturaleza, pálpito religioso y aprovechamiento de la experiencia. Dios, la naturaleza y la mujer son protagonistas en su obra, así como la rebeldía, el vigor, la ironía, por lo que resulta una extraña suma de autor entre devoto y demoníaco. Su inspiración romántica recorrió los caminos que van de Zorrilla y Víctor Hugo a Byron y Leopardi, pasando por los clásicos griegos y latinos, que se afanó en traducir, así como a muchos ingleses y franceses.

Su obra se puede dividir en tres ciclos que corresponden a tres momentos de la vida del poeta: primera residencia en Bogotá, residencia en Estados Unidos y segunda estadía en Bogotá. Pombo entiende desde muy temprana edad que su quehacer es escribir: "De que soy poeta apenas tengo estos datos: Que no sirvo para nada, sino para hacer versos". Sus primeros poemas fueron publicados bajo el título Exabruptos poéticos de Rafael Pombo.

En 1855, Rafael Pombo escribió La hora de las tinieblas, poema compuesto por 61 décimas, que abre y refleja de manera fidedigna la segunda etapa de su producción. Estos versos manifiestan un sentimiento de escepticismo y desesperanza propio del más genuino espíritu romántico. El poema Noche de diciembre retoma la temática de La hora de las tinieblas: es el escepticismo y la desesperanza, tal vez con mayor madurez literaria, pero con el mismo sentimiento y espíritu.

Entre los más logrados poemas de Pombo escritos en Norteamérica se ha querido destacar Al Niágara y Elvira Tracy. En el primero hay una constante oposición entre la civilización moderna y la vida bucólica, entre la utilidad y el desinterés, entre lo artificial y lo natural, donde lo segundo siempre triunfa por sobre lo primero. Elvira Tracy es un canto al amor verdadero, a la pureza femenina, a la inocencia; es un canto en el que se cumple el ideal romántico de morir en la plenitud de la belleza y en el inicio de la vida.

Más que un poeta del amor, Pombo canta a la amada, y más aún a la compañía de la amada. En efecto, la mujer amada es, para el vate bogotano, la suma e interpretación de toda la creación. Al lado del Pombo sentimental encontramos, por momentos, un poeta preocupado y angustiado por los grandes problemas metafísicos. En ese campo, la religiosidad de Pombo se torna a veces en misticismo.

Otro de los temas recurrentes en su obra es la historia y las manifestaciones de la cultura local. En este ámbito sobresalen sus poemas a la patria y al folclore nacional. Finalmente, cabe destacar, la inclinación de Pombo por la literatura infantil, en donde da rienda suelta a su fascinación por lo fabuloso y lo mágico.

La obra completa de Pombo se publicó por vez primera en 1916, en cuatro volúmenes. El primero y el segundo contienen su obra poética; el tercer tomo lo constituyen sus traducciones, y el último encierra sus Fábulas y verdades, Cuentos pintados y Cuentos morales para niños formales, entre los que se halla relatos como Simón el bobito, La pobre viejecita, Mirringa y Mirronga y Fuño y Furaño, que aún hoy en día son leídos por niños y adultos. Pombo dejó también numerosos artículos de crítica literaria.

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